
jueves, 11 de diciembre de 2008
patti smith

miércoles, 3 de diciembre de 2008
un poema de Leonor Silvestri

martes, 25 de noviembre de 2008
Más policía no salva a la sociedad sino más Arte

Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano TOMADA....
Los alumnos de la misma reunidos en asamblea decidimos realizar la toma de la escuela de arte ante el incumplimiento de acuerdos por parte del gobierno de la ciudad.Pedimos una resolución concreta para la continuidad del título docente con nuestras garantías:-
-Aprobación del profesorado para inicial, primaria y media y del profesorado superior-
-Apertura a la inscripción 2009 en nuestra sede-
-No a la perdida de horas de taller-
-Traslado de la planta funcional docente y no docente-
-Mantener la identidad como escuela histórica
Por todo ello hemos tomado la escuela con asamblea y actividad permanente. ¡No al cierre de la Manuel Belgrano!
viernes, 21 de noviembre de 2008
preguntale a Alice...

White Rabbit - Jefferson Airplane
One pill makes you larger
And one pill makes you small
And the ones that mother gives you
Don't do anything at all
Go ask Alice
When she's ten feet tall
And if you go chasing rabbits
And you know you're going to fall
Tell 'em a hookah smoking caterpillar
Has given you the call
Recall Alice
When she was just small
When men on the chessboard
Get up and tell you where to go
And you've just had some kind of mushroom
And your mind is moving slow
Go ask Alice
I think she'll know
When logic and proportion
Have fallen sloppy dead
And the White Knight is talking backwards
And the Red Queen's "off with her head!"
Remember what the dormouse said;
"FEED YOUR HEAD
FEED your head"
domingo, 16 de noviembre de 2008
Látigo en mano...

Por Proyectil Fetal
http://www.proyectilfetal.blogspot.com/
proyectilfetal@gmail.com
La pequeñez separa, el aliento une, seamos amplias y grandes.
Emma Goldman
La vieja y querida Emma Goldman, a lo largo de su extensa y prolífica carrera dentro del movimiento anarquista del siglo XX, ha producido gran cantidad de textos políticos a los cuales lxs activistas vuelven con mucha menor asiduidad con la que visitan a otros pensadores ácratas. Usualmente estos textos de Goldman son criticados por el feminismo de izquierda por ser justamente lo que son: texto de arenga anarquista en la barricada misma. Proyectil Fetal toma el pensamiento de Emma Goldman, no acriticamente cual gospel libertario, sino para hacerlo vivir en su discusión hoy, y para rescatar la capacidad especial de Emma de meter el dedo allí en la llaga misma del feminismo mainstream de su época y, al mismo tiempo, de oponerse a las prácticas de sus propios compañeros de militancia del movimiento anarquista látigo en mano.
En los textos de Goldman siempre se encuentra una preocupación por la pasión, la alegría y el compartir los cuerpos eróticamente, conceptos claves de la realización de las personas sin los cuales la lucha y la revolución social no pueden realizarse. Aun hoy estas nociones- que en si misma y para su época son de una innovación y radicalidad sin precedentes- superan ampliamente las conceptualizaciones habituales sobre el amor libre anarquista que no llegan a traspasar el límite de formar pareja pero sin contrato legal.
Ahora bien, las nociones más brillantes del pensamiento y acción de Goldman se ven opacadas en una maraña de ideas a veces un poco baladí sobre el rol de la mujer. Es menester encontrar incluso en esos párrafos saturados de romanticismo las figuras de pensamiento que anticiparon conceptos que el feminismo de la segunda ola hizo propios (como la doble jornada, que explicaremos más adelante) o su crítica profunda y audaz al primer feminismo (sufragista) que devendrá feminismo de la igualdad, para devolverle a Goldman su interés por el pensamiento de emancipación de las mujeres. Incluso más, muchas veces Emma Goldman es incorrectamente interpretada por el propio movimiento anarquista[1] cuando toma su crítica cabal al feminismo más popular de su época, anteriormente mencionado, como una crítica a todo el movimiento de emancipación de la mujer al cual tildan de burgués.
Una de las afirmaciones más lúcidas que se puede leer en los textos de Goldman es justamente que no hay un solo feminismo, sino muchos, y no todos tienen el valor y el coraje para cambiar profundamente las estructuras de poder y dominación que habitan en los corazones, incluso de las mujeres. Por ejemplo, en el texto titulado La tragedia de la emancipación de la mujer de 1911 -cf. http://argentina.indymedia.org/news/2008/11/637529.php- ella afirma y visibiliza un eje fundamental del pensamiento anarco queer, a saber: que “El derecho al voto o a la igualdad de derechos civiles pueden ser buenos reclamos pero la verdadera emancipación no empieza ni en las cortes ni en las urnas. Comienza en el alma de la mujer[2].” O por ejemplo, “Ahora la mujer se enfrenta a la necesidad de emanciparse de la emancipación, si realmente quiere ser libre. ¿Qué ha logrado con su emancipación? Sufragio universal en algunas regiones. ¿Purificó eso nuestra vida política, como predijeron muchos bien intencionados defensores? Ciertamente no.” Es usual que frases como estas sean entendidas en desmedro de todos los feminismos a los que se clasifica en bloque como “burgueses” o “reformistas”, y hasta peligrosos para la finalidad de la emancipación de toda la humanidad. Por el contrario, sostenemos que afirmaciones como esta y otras ([la emancipación] “Tendrá que deshacerse de la absurda noción del dualismo de los sexos o del que el varón y la mujer son mundos antagónicos.”) predicen la lucha que hoy encara cierto activismo anarcoqueer contra el dualismo de los géneros y el separatismo de los sexos.
Asimismo, otro de los grandes momentos de este texto[3] advierte sobre dos cuestiones fundamentales: una de pura cepa anarquista- la abolición de toda forma de trabajo asalariada-, y la otra, del feminismo más contemporáneo- la doble jornada laboral, que puede ser entendida como las tareas domésticas (obviamente no remuneradas e invisibilizadas) que las mujeres realizamos en nuestros hogares tras retornar a la “paz” después de un largo y agotador día de trabajo a la par del varón, tareas que, como si fuera poco, se suponen como naturales y propias de las mujeres, y que solo son superadas, en el caso de las que pueden pagarlo, mediante la explotación de otra mujer (empleada doméstica, también conocida como mucama, sirvienta, o simplemente como “la chica”) que “ayuda” en el hogar para que la mujer emancipada económicamente pueda realizarse en su vida profesional, y cuya culpa algunas “feministas” de hoy lavan sacando breves columnas editoriales que critican la ley de trabajo doméstico para estas empleadas en el territorio argentino. La bella indignación anarquista de Emma Goldman no solamente plantea la doble jornada laboral como consecuencia inevitable -en el actual ordenamiento económico- político y en otros que conservan el Estado como forma de transición- de la emancipación sufragista de la mujer sino también desenmascara el doble discurso y la hipocresía de buena parte de los feminismos que derivan de sus hermanas sufragistas, que basan su realización en la explotación de otra mujer, como dijimos antes[4].
El feminismo de Goldman, lo haya o no llamado así para diferenciarse de aquellas a las cuales estaba criticando, inaugura un espacio que hoy lamentablemente no es a menudo ocupado por mujeres que se autodenominen anarquistas, sino por otras que revisan a fondo los presupuesto básicos (y cómodos, a esta altura que la cuestión de la mujer forma parte de las políticas y las agendas de Estado) del feminismo políticamente correcto y/o institucionalizado, que redunda en pacata reducción de toda violencia de género a un mal intrínseco e inmanente a todo otro sexo que no sea aquel biopoliticamente denominado “mujer” en la sala de la corporación médico-jurídica, en especial, los varones y en una fuerte represión sexual que no ha hecho nada por el libre ejercicio de la sexualidad de las mujeres y el uso creativo de sus placeres [5].
¿Qué pasó en el seno mismo del anarquismo más difundido cuando seguimos repitiendo conceptos como que la abolición de todas las inequidades de género será obtenida únicamente tras la revolución social y que hoy por hoy la lucha por la emancipación radical y total de las mujeres y de toda expresión de género subalterna no tiene sentido puesto que “somos todxs iguales para la anarquía”? Esta unidad se torna falsa y peligrosamente cercana a la cuestión principal y secundaria que afirma el marxismo, porque no se unen las individualidades realmente en el aliento por el cual abogaba Goldman sino que muestra la negativa de muchos a deshacerse de sus privilegios de género/sexo para lograr devenir realmente libres e iguales.
Cerremos simplemente con otras destacadas palabras de Goldman que también son aplicables a nuestro anarquismo local no para considerarlo torpemente misógino como hace el feminismo de la izquierda partidaria para captar adeptas a su secta y el progresista para justificar su reformismo, sino para hacerlo crecer y dar el famoso paso adelante que se propone en esta misma frase: “Ciertamente, el movimiento por los derechos de la mujer ha roto muchas cadenas pero también ha forjado nuevas… Necesitamos deshacernos de nuestras viejas tradiciones y hábitos. El movimiento de la mujer, solo ha dado el primer paso. Esperemos que junte coraje para dar el próximo…La mujer debe aprender esa lección, y ser conciente de que su libertad llegará tan lejos como llegue su capacidad para lograrla. De allí que es más importante que ella comience con su regeneración interior para liberarse del peso de los prejuicios, las tradiciones y las costumbres.”
Si, Emma, esperamos, y hacemos al mismo tiempo.
[1] También es usual ver esta interpretación, en nuestra opinión, incorrecta en los trabajos que la academia produce en torno a la temática anarquista de género que soslaya que el anarquismo, afortunadamente, carece de doctrina o libro canónico unificado y, por ende, no es anti feminista o contra feminista per se, como algunas teóricas quieren, convenientemente para si mismas, hacer ver, tan solo basándose en alguna opinión poco feliz de alguno de los muchísimos pensadores anarquistas que reflexionaron en torno a “la cuestión de la mujer” expresaron.
[2] Esta crítica a los derechos civiles bien puede ser aplicada a las luchas actuales de la mayoría activistas GLTB a nivel internacional y local que buscan el derecho a poder ser una familia pequeño-burguesa normal con todas las de la ley.
[3] “Y todas aquellas que alcancen la deseada igualdad generalmente lo hacen a expensas de su bienestar físico y psíquico. Y para la gran masa de mujeres trabajadoras, ¿cuánta independencia se gana si la estrechez y falta de libertad del hogar es reemplazada por la estrechez y falta de libertad de la fábrica, las tiendas o la oficina? Mas aún después de un duro día de trabajo, está la carga de ocuparse de un “hogar dulce hogar”- frío, atemorizador, desordenado, poco acogedor. ¡Gloriosa independencia! No es sorprendente los cientos de jóvenes dispuestas a aceptar la primera oferta de matrimonio hartas y cansadas de su “independencia” detrás de un mostrador, una máquina de coser o de escribir.”
[4] “Cada movimiento que tiene por objetivo la destrucción de las instituciones existentes y su reemplazo con algo más avanzado, más perfecto, tiene sus seguidorxs que en teoría sostienen las ideas más radicales, pero quienes, sin embargo, en sus prácticas diarias, son como el filisteo promedio fingiendo respetabilidad y pidiendo a gritos que sus enemigos lxs consideren con respeto. Hay socialistas y anarquistas incluso que abogan a favor de la idea de que la propiedad privada es robo, y sin embargo se indignarían si alguien les debe el valor de una docena alfileres.”
[5] “El gran movimiento de verdadera emancipación no se ha encontrado con una gran raza de mujeres que puedan mirar la libertad a la cara. Su visión estrecha y puritana ha desterrado de su vida emocional al varón como personaje molesto y dudoso.”
viernes, 14 de noviembre de 2008
el otro lado

(Y cosas sobre el oficio de ser periodista precarizadx acá: http://leomiau76.blogspot.com/)
Fabián Polosecki, el periodista peor copiado
por Pablo Sirvén
Fabián Polosecki, el recordado profesional que todos quisieron y no pudieron ser
Hubo algo tan devastador como el tren que, por decisión propia, le pasó por arriba de su vida, el 3 de diciembre de 1996: todos los que luego, de una u otra manera, se abocaron, con discutible aplicación, a copiar sólo la carcasa de su mejor artefacto televisivo -"El otro lado", ATC, 1993/94-, al tiempo que traicionaban y trituraban profundamente sus contenidos y maneras hasta convertirse en perfectas antítesis de su romántico ideario.Para Fabián Polosecki, a quien sólo le obsesionaba "mostrar lo extraordinario de la cotidianidad", la intención, claro, pasaba por "otro lado". Su foco, apenas (o, mejor dicho, nada menos), estaba puesto en el cuerpo y en el entorno del otro, casi sin intervenir en él. Pretendía entender las cosas tal cual se presentaban, sin impostar un énfasis propio a la búsqueda de sacar la mejor tajada. Procuraba no distorsionar las cargas internas de temas, personajes y situaciones. Zancadillas y canchereadas no formaban parte de su código.Los que vinieron después, por el contrario, sólo se entusiasmaron epidérmicamente con algunas de sus formas de narrar y con el quiebre del lugar impersonal de periodista, en teoría aséptico, que hasta la llegada de "Polo" más o menos tenía lugar. Con un cigarrillo humeando entre los dedos o en la boca, antes que Jorge Lanata; serio, flaco, con campera oscura, manos en los bolsillos deambulaba por la ciudad nocturna antes que Gastón Pauls, interiorizándose de mundos y submundos invisibles antes que Juan Castro; tocando casi sin querer crispaciones que luego industrializarían para la TV los "Puntodoc", los Graña y todos los demás que heredaron,voluntaria o involuntariamente, partículas ínfimas de su irrepetible estilo."Como entrevistador -explicaba su método Polosecki once años atrás en el Festival Latinoamericano de Video, que tuvo lugar en Rosario-, soy una especie de monosilábico balbuceante que a veces ni siquiera termina de hacer una pregunta, que simplemente trata de mantener una suerte de canal de comunicación para que sea el otro el que hable."En la misma época en que comenzaban a despuntar las delatoras cámaras ocultas, que inauguró el cuestionable espionaje periodístico, y reinaba la "bloopermanía", que producía situaciones risueñas a partir de engaños burlones a víctimas desprevenidas e indefensas, el hallazgo de Polosecki fue no tentarse con esos excesos tan a la mano y, en cambio, defender a ultranza la naturalidad para detenerse en un paisaje, sin interferirlo ni trastocarlo. Creía equivocadamente que por eso hacía "una suerte de antiperiodismo" porque no lograba ni quería engancharse con la actualidad y sus especialistas que todo lo explican. "Cuando alguien formula sus opiniones para convencer es mortal", decía este periodista que creía encontrar más miga en los silencios y en los detalles mínimos hasta que la "verdad", en el momento menos pensado, se abriera paso, sin necesidad de preguntas altisonantes, siempre yendo tranquilo, de los bordes hacia el centro de cada cuestión.En la imposible confluencia entre "Radiolandia 2000" y "Fierro" -las dos redacciones bien antagónicas que más frecuentó, una dedicada a chimentos de la farándula; la otra, a comics de vanguardia- se gestó su personaje televisivo, el mismo que aporreaba con dos dedos a una Olivetti; el mismo que entrevistaba indistintamente a ladrones, payasos, agentes de bolsa, recolectores de basura, empresarios, prostitutas, estibadores del puerto o buscadores de oro sin excitarse, sin provocarlos y sin juzgarlos.Al principio de cada emisión de "El otro lado" se lo escuchaba decir en off: "Un día, no sé cómo, todos los jefes de redacción se dieron cuenta al mismo tiempo de que podían arreglarse sin mí. Ahora escribo historietas absurdas sobre historias verdaderas. No me va mucho mejor, pero se conoce gente".Hasta anoche, y desde el martes último, el Núcleo Audiovisual Buenos Aires organizó en la sala Enrique Muiño del Centro Cultural General San Martín una retrospectiva de cinco programas de Polosecki, seguidos de disertaciones de comunicólogos y de integrantes de aquellas producciones.Un público más que entusiasta y juvenil desbordó cada día las mencionadas instalaciones, algo parecido a lo que sucedió en 2001, en ocasión de un ciclo similar del Museo de Arte Moderno.Quizá cansados de tanto amarillismo cool y de las ediciones crispadas de los apocalípticos periodísticos actuales, las nuevas generaciones, que tenían poca edad o directamente no lo conocieron cuando estaba en el aire, ahora se fascinan con este cronista apacible de oficios varios, que nos reconcilia con el perdido encanto de lo llano, tan ajeno a la dictadura del apuro estridente y manipulador.Para todos ellos, y también para quienes lo extrañan, hay otra buena noticia: los periodistas Ignacio Portela y Hugo Montero tienen listo un libro de próxima edición sobre el creador de "El otro lado" y "El visitante" (ATC, 1995) que se llamará "Polo: el buscador" y que la revista cultural "Sudestada", de la que forman parte, anticipa con sustanciosos fragmentos en el número que está en la calle."La gran contribución de Polo al periodismo -escribió en «Un ojo avizor» el autor Pablo De Santis, que fue su amigo y colaborador- fue su programa, y sin embargo no pudo evitar cierto rencor con la televisión, como si creyera, por superstición, que hubo algo maligno en la exposición que mantuvo durante esos tres años. Se empezó a vincular en exceso con los entrevistados; se dejó atrapar por las voces ajenas. Sospechaba que la verdad de su vida estaba en otra parte.
martes, 4 de noviembre de 2008
control y devenir
En su vida intelectual el problema de lo político parece haber estado siempre presente. Por una parte, la intervención en los movimientos de las prisiones, de los homosexuales, de la autonomía italiana, de los palestinos; por otra parte, la problematización constante de las instituciones, que se busca y se entremezcla en su obra desde el libro sobre Hume1 hasta el libro sobre Foucault2 . ¿De dónde viene esta aproximación continua a la cuestión de lo político y cómo tal cuestión logra mantenerse siempre presente en el curso de su obra? ¿Por qué la relación movimiento-instituciones es siempre problemática?
Dice usted que todo ello tiene un tono trágico o melancólico. Me parece ver por qué. Yo fui muy afectado por las páginas de Primo Levi donde explica que los campos de concentración nazis insertaron en nosotros “la vergüenza de ser hombres”. No que seamos todos responsables del nazismo, aclara él, como se quisiera hacernos creer, sino porque hemos sido manchados, mancillados por él: incluso los sobrevivientes de los campos de concentración tuvieron que pactar compromisos con el fin de sobrevivir. Vergüenza de que haya habido nazis, vergüenza de no haber podido ni sabido impedirlo, vergüenza de haber pactado compromisos, es todo aquello que Primo Levi llama la “zona gris”. Y sucede también que experimentamos la vergüenza de ser hombres en circunstancias irrisorias: ante la vulgaridad de pensamiento, ante una emisión de variedades, ante el discurso de un ministro, ante las declaraciones de las “buenas gentes”. Este es uno de los motivos más poderosos de la filosofía y forzosamente provoca una filosofía política.
En el capitalismo sólo hay una cosa universal, el mercado. No hay Estado universal justamente porque hay un mercado universal del que los Estados son centros o Bolsas. Ahora bien, el mercado no es universalizante, homogeneizante, sino una fantástica fábrica de riqueza y miseria. Los derechos del hombre no nos harán bendecir los “gozos” del capitalismo liberal, del cual participan activamente. No hay Estado democrático que no esté comprometido hasta el fondo en esta producción de miseria humana. La vergüenza es que no tengamos ningún medio para defender y realizar los devenires, comprendiendo ahí aquellos que están dentro de nosotros mismos. Cómo girará un grupo, cómo recaerá en la historia, es algo que impone una perpetua “preocupación”. Ya no disponemos de la imagen del proletario al que le era suficiente tomar conciencia.
Ciertamente hemos entrado en sociedades de “control” que ya no son exactamente disciplinarias. Con frecuencia se cree que Foucault es quien piensa las sociedades de disciplina y su técnica principal, el encierro (no sólo el hospital y la prisión sino también la escuela, la fabrica, el cuartel). Sin embargo, Foucault es uno de los primeros en decir que las sociedades disciplinarias son aquello que estamos abandonando y aquello que ya no somos. Entramos en sociedades de control que ya no funcionan por encierro sino por control continuo y comunicación instantánea. Burroughs comenzó el análisis de estas nuevas sociedades. Claro que no se deja de hablar de prisión, de escuela, de hospital: instituciones que están en crisis. Pero si están en crisis es precisamente en los combates de retaguardia. A tientas se implementan nuevos tipos de sanciones, de educación, de asistencia. Los hospitales abiertos, los equipos de curación a domicilio, etc., han aparecido desde hace un rato. Se puede prever que la educación será cada vez menos un medio cerrado y que se distinguirá cada vez menos del medio profesional como otro medio cerrado, pero que los dos desaparecerán en provecho de una terrible formación permanente, de un control continuo ejercido sobre el obrero-alumno o sobre el técnico-universitario. Se intenta hacernos creer en una reforma de la escuela, cuando lo que se está haciendo es liquidarla. Usted mismo analizó, hace tiempo, una mutación del trabajo en Italia, con formas de trabajo interino, a domicilio, que se han confirmado después (y nuevas formas de circulación y de distribución de los productos). A cada tipo de sociedad se puede hacer corresponder evidentemente un tipo de máquina: máquinas simples o dinámicas para las sociedades de soberanía, máquinas energéticas para las disciplinarias, máquinas cibernéticas y computadoras para las sociedades de control. Pero las máquinas no explican nada; hay que analizar los agenciamientos colectivos de los cuales las máquinas no son sino una parte. Frente a las próximas formas de control incesante en espacio abierto, puede suceder que los más duros encierros nos lleguen a parecer como pertenecientes a un pasado delicioso y benévolo. La investigación de los “universales de la comunicación” tiene por qué hacernos temblar. Es verdad que antes incluso de que se organicen realmente las sociedades de control, las formas de delincuencia o de resistencia a ellas (dos casos distintos) han aparecido también. Por ejemplo los virus de los computadores, que reemplazarán las huelgas y aquello que en el siglo XIX se llamaba “sabotaje” (el chapuz en la máquina).
2 Foucault, Minuit, 1986 (Foucault. Barcelona: Paidos, 1989).
3 Presentation de Sacher Masoch, 1967 (Presentación de Sacher Masoch. Madrid: Taurus, 1973).
4 El Anti-Edipo (1972) fue un libro nacido de Mayo del 68, escrito en colaboración con Félix Guattari (El Anti-Edipo. Barcelona: Paidos, 1985).
5 Nietzsche et la philosophie, PUF 1962 (Nietzsche y la Filosofía. Barcelona: Anagrama, 1990).
6 Mille plateux. Minuit, 1980, en colaboración con Félix Guattari (Mil Mesetas. Valencia: Pre-Textos, 1993).
7 Spinoza, philosophie practique, Minuit, 1981 (Spinoza: Filosofía Práctica. Barcelona: Tusquets, 2001).
8 Cinema 2: L´Image-Temps, Minuit, 1983 (La Imagen-Tiempo. Estudios sobre Cine 2. Barcelona: Paidos, 1969. Véase también La Imagen-Movimiento. Estudios sobre Cine 1, en la misma editorial).
9 Le pli, Leibniz et le baroque, Minuit, 1988 (El Pliegue. Leibniz y el Barroco. Barcelona: Paidos, 1989).
