miércoles, 8 de julio de 2009

más sobre sexualidades infantiles avasalladas



Algunos fragmentos de este texto fueron publicados en el #2 de pido perdón zine . Después el texto mutó un poco y quedó así.

Lirios, rosas, mariposas: notas sobre nuestras sexualidades infantiles avasalladas.
Por Laura Contrera

Somos víctimas fatales de las cosas del Estado/somos víctimas fatales del estado de las cosas/ somos lirios, somos rosas, somos lindas mariposas
La Polla Records, Lirios

Aunque la indignación popular en materia de abuso infantil o el juicio unívoco al respecto parezcan decir lo contrario, coincido con Weeks en que el sexo intergeneracional no es un problema serio para la gran mayoría de las personas. Si bien no se trata de un vicio inédito (este tipo de relaciones ha existido en otra sociedades y ha merecido diferentes sanciones), en la actual condena a la pedofilia suele faltar un examen de lo que está implicado realmente en tales relaciones de poder. Un simple interrogante nos desvela, pero permanece sin respuesta: ¿por qué ocurre tan a menudo eso que la sociedad aparentemente rechaza con tanta vehemencia? Lo que abunda en las respuestas típicas suele reducirse a simple “ansiedad moral y confusión” : discursos que giran en torno a la perversidad y/o monstruosidad -natural o psíquica- de ciertas personas, preferentemente del sexo masculino, que no tienen cura ni rehabilitación posible. Lamentablemente, como ya ha sucedido a lo largo de la historia, ansiedades sociales legítimas –como la que nos ocupa- adoptan formas no deseables, con resultados menos deseables aún. Y aunque todxs parecen saber lo que hay que hacer a partir de ese juicio monolítico (linchamientos, castraciones, cárcel, listados infames, etc.), poco se hace en la realidad. Mucho ruido y pocas nueces.

La sexualidad ha sido considerada en Occidente, desde hace mucho tiempo, como uno de los lugares privilegiados por donde se cuela el peligro: “el punto frágil por donde nos llegan las amenazas del mal”, en palabras de Foucault. En este esquema, la infancia sometida al interés conservativo/ explotador del Capital y del Estado se delimitó como una zona precaria, rodeada de amenazas. Y la sexualidad que le es propia floreció como un terreno de especial fragilidad desde entonces. Intentar hoy una reflexión sobre las problemáticas relaciones entre la sexualidad infantil y la adulta que no repita los lugares comunes que se reproducen sin pausa poco tiene que ver con sofisticaciones intelectuales. Un problema urgente debería tratarse de manera seria. No necesitamos más de esos juicios monolíticos o esas explicaciones tan satisfactorias que ningún efecto producen en la realidad, salvo el de tranquilizar almas compungidas y cerrar todo debate que nos mueva a la acción.

El siglo XX ha visto el encumbramiento del “interés del niñx” como supremo bien de protección jurídico-estatal y la pertinente proliferación de legislación a tono. Ya ha sido explicado sobradamente por distintxs autorxs cómo la representación del “niñx rey” pronto vino a coexistir junto a la representación del “niñx víctima”. Ahora bien, esta conceptualización de lxs niñxs como víctimas -que la legislación reconoce, los medios de comunicación difunden y todxs constatamos en la realidad- poco servicio nos ha prestado. No sólo a la hora en que las indefensas criaturas quedan frente a frente con los monstruos que la sociedad crea, pero de los que jamás se hace cargo, sino también cuando se ponen en funcionamiento los mecanismos represivos posteriores a los hechos condenables. Menos que menos para prevenir que vuelvan a ocurrir estos hechos. El sistema que negocia con cuerpos niñxs, que produce deseo de cuerpos niñxs, es el mismo que legisla más medidas de protección y control. Y también es el mismo que no les cree y no toma en cuenta el discurso de esos niñxs-víctima en la mayoría de los casos. Como resulta evidente, no hay ninguna contradicción en esos términos.

Pero no creamos tampoco que por oponernos a la violencia contra la infancia estamos al margen de ese sistema. Corremos el riesgo de quedarnos sentadxs cómodamente del lado correcto, ese que es fácil de determinar. Para echar luz sobre esas formas intrincadas de poder y dominación que configuran nuestras sexualidades, como dice Weeks, hay que atreverse a sacudirse esa modorra e ir hasta el fondo de la pregunta. Y quizá escuchar lo que no es fácil de ser escuchado y decir aquello que no nos traerá miradas compasivas ni palmadas de aliento. Porque, como sensatamente escribió Eliacheff, “es necesario estar atentos a la representación del niño víctima que manejamos” , incluso con las mejores intenciones. Idealizar a la infancia no equivale a respetarla. Como explica Eliacheff, la toma de conciencia de la sociedad sobre la realidad del abuso infantil a lo largo del siglo XX y la abundancia de información que transmiten los medios masivos de comunicación sobre esas amenazas (que, de más está decirlo, día a día se hacen realidad en el seno familiar o extrafamiliar, en las calles o en los sitios donde se debería guardar y velar por lxs niñxs), se inscribe en un marco mucho más amplio: el lugar de la infancia, tal como se ha tejido pacientemente en las redes del poder de nuestra sociedad bienintencionada. Y ese lugar es claramente el de víctima, por más que se diga lo contrario o se lo disfrace de alguna otra cosa. Como planteó alguna vez Foucault, una sociedad de peligros en torno a la sexualidad ha, efectivamente, advenido. Y la constante ronda al son del peligro, la ansiedad y el miedo nos ha dejado inermes y sin dirección, impedidxs de pensar en términos políticos, es decir, de acción.

Es completamente hipócrita la explotación que hacen ciertos sectores de las intensas emociones que provocan las relaciones entre adultxs y niñxs en la mayoría de las personas. Y, nos guste o no, las medidas de control y castigo que se autorizan sobre esa base emocional no tienen como verdadero objetivo la prevención eficaz de ataques sexuales. Los resultados están a la vista. Con palabras altisonantes nos ponemos en guardia ante la mera mención de la cuestión que nos ocupa, pero evitamos cuidadosamente examinar la naturaleza de la respuesta punitiva que se está dando a los crímenes aberrantes que desvelan a la sociedad. Pedimos encierro o linchamiento para los monstruos inmorales, pero lxs niñxs siguen estando insegurxs en sus camas o en las calles. Aunque sabemos que, como escribió Weeks, los asuntos de la sexualidad son inevitable e ineludiblemente políticos, no iniciamos una reflexión sobre nuestras sexualidades infantiles avasalladas. Esa reflexión conduciría inevitablemente a cuestionarse tanto el estado de una sociedad que permite tal despliegue de poder sobre un sector de sus miembros –me refiero a lxs niñxs- así como también el tipo de respuestas que esa misma sociedad propone o impone ante determinadas situaciones. Mientras tanto, el turismo sexual se extiende como cualquier otra rama floreciente de esa industria y, todos los días y a toda hora, asistimos impávidxs a la exhibición de cuerpos cada vez más niñxs como deseables y consumibles. La perversión adulta es tanto un trastorno de la identidad como un estado de delincuencia y una desviación, con la que convivimos a diario: “esta sociedad es más perversa en cierto modo que los perversos a los que ya no sabe definir pero cuya voluntad de goce explota para mejor reprimirla después” .

Se ha dicho que el pánico en torno a la pornografía infantil y la pedofilia es inseparable de la negación por parte de la sociedad de las deficiencias y fallas de la familia. Yo extendería la acusación incluso a quienes creemos estar libres de todo pecado y prestxs por arrojar la primera piedra. Las cruzadas moralistas antipedofilia (como sucede en la actualidad con ciertas campañas contra la trata de personas o como sucedió, en otro tiempo y lugar, con el movimiento antipornografía), piden legislaciones más férreas a un sistema que, por definición, incluye en otros circuitos -al margen de la legalidad- las ganancias de los placeres prohibidos. A su vez, estas campañas -más allá de sus buenas intenciones-, pocas veces se preocupan en poner de relieve las causas que hacen que tantxs niñxs y adolescentes queden expuestxs en las calles y en las casas no sólo a los posibles ataques de monstruos sexuales o asesinxs seriales, sino también a la precariedad y falta de contención lisa y llana, en todas sus formas. ¿Es necesario acaso que haga la triste lista que, con la pobreza y la indigencia material y moral como base, abarca la falta de alimentación, de salud y educación, pasando por la ausencia de políticas concretas para los casos de abuso de sustancias nocivas, hasta la carencia de protección ante la acción policial o judicial, el abandono o los golpes, el odio racial, étnico, sexual o religioso? Pero claro, estamos acostumbradxs a este paisaje desolado. Ya no nos conmueve. Necesitamos la crónica de algún crimen sexual especialmente cruento para despabilarnos. Y comenzar otra vez la eterna letanía dirigida al Estado de derecho, ese donde el interés del niño siempre es rey sin corona.

Hay abuso en muchas relaciones intergeneracionales y éste es merecedor de sanción no porque la violencia en términos sexuales sea lo peor que puede pasarnos ni porque la mancha vaya a quedarse indeleblemente en nuestra piel, marcando un camino único –el de la normalidad o la anormalidad- en la gestión de los placeres. Hay abuso porque se fuerza una relación de dominación hasta el límite mismo de lo constitutivamente tolerable. Butler señala acertadamente que los debates en torno a la realidad del abuso sexual infantil tienden a definir erróneamente el carácter de esa explotación: “No se trata simplemente de que el adulto imponga de manera unilateral cierta sexualidad, ni de que el niño fantasee de manera unilateral con cierta sexualidad, sino que se explota el amor del niño, un amor que es necesario para su existencia, y se abusa de su vinculación apasionada” , dice. No hace falta suponer a unx niñx completamente inocente, mudx e indefensx –lo mismo vale para las mujeres, las personas trans o racializadas-para condenar toda forma de avasallamiento que se le ejerza. ¿Esto implica perder de vista la especificidad de esa relación de dominación –sea en el caso del abuso infantil o la violación sistemática de mujeres o trans? No, lo que implica es el esfuerzo por evitar la reproducción acrítica del discurso dominante, indiferente a las consecuencias que éste ha venido generando. Nuestra horrorizada conciencia moral nos escamotea ciertos datos de la realidad. Explica Eliacheff, tras años de dedicarse a tratar “víctimas” tanto de violencia parental como de violencia institucional, que no todxs los niñxs maltratadxs se vuelven pederastas o padres golpeadores, ni que ser fruto de una historia dolorosa lleva obligadamente a vivir en el sufrimiento permanente, ni, llegado el caso, a hacer sufrir al prójimo. Sería interesante desentrañar los mecanismos que llevan a unxs a convertirse en adultxs avasalladorxs, mientras que a otrxs se les reserva el papel de reproductor de nuevas víctimas para un sistema demasiado voraz.

El acuerdo social en torno a la protección de la niñez, que parece aunar a sectores progresistas, conservadores y revolucionarios, está asentado sobre un eje que es funcional al dispositivo que se dice combatir, aun desde posiciones tan disímiles. La alarma ante los peligros a los que está expuesta la infancia sacralizada, victimizada y acallada es el revés luminoso de la incapacidad completa de lxs niñxs en términos legales y de acción (es decir, lxs niñxs son titulares de derechos que no pueden ejercer por sí mismxs y no son partícipes –de acuerdo a su grado madurativo- de las decisiones fundamentales sobre aspectos que les conciernen personalmente). La idealización de la niñez encubre su invisibilidad: lxs niñxs no son vistxs como sujetos autónomos, sino que existen y pueden ser leídos sólo como objetos de protección y compasión o de abuso y abandono. ¿Cómo empezar a romper con la lógica que encadena invariablemente a las víctimas a un destino de padecimiento o de nuevas violencias? Y más aún, ¿cómo dotar de armas a aquellxs a quienes se define, precisamente, por su indefensión? Porque cuando se acentúa el carácter definitivo de los trastornos psíquicos que produce el abuso sexual infantil se acentúa inadvertidamente la situación de la víctima como tal. Y la víctima nunca tiene escapatoria.

Las políticas, medidas o acciones de muchxs que dicen enfrentar el sistema siguen tomando como presupuesto visiones de la niñez que poco tienen que ver con los horizontes revolucionarios que lxs animan. Aunque por motivos diferentes que los sectores conservadores, consideran que poner en primera persona la gestión de la autonomía personal tratándose de niñxs y sexualidad equivale a librarlxs a su aciaga suerte. No entienden que la necesidad evidente de implementar medidas eficaces de protección y contención no es incompatible con la postulación de la autonomía personal: la integridad corporal y psíquica es cosa que atañe en primer lugar a lxs mismxs niñxs, de acuerdo a su desarrollo psicofísico. Y entiéndase claramente que no son meras declaraciones de intención o maneras elegantes de eludir las responsabilidades que les caben a lxs adultxs a la hora de proporcionar las condiciones para el ejercicio de esa autonomía. La exigencia de la autodeterminación corporal no es cosa nueva. Lo que es más reciente en términos históricos es la falta de tecnologías de la subjetividad apropiadas para sostener nuestra fragilidad, ya que carecemos de herramientas aptas para repeler, detener o transitar los embates y peligros que esta sociedad engendra. Pero si no enarbolamos esta bandera de la autonomía para todxs, nos seguirán faltando estrategias de supervivencia tanto para aquellxs que están incluidxs de alguna manera en el sistema -la familia, la escuela- como para lxs que permanecen del otro lado: la “minoridad” que habita los tribunales y las calles.

Las herramientas para gestionar la supervivencia a los abusos de todo tipo, los elementos de sostén para empezar a prevenirlos de una vez, todo eso debe construirse junto con la reflexión acerca del funcionamiento y el papel que cumplen no sólo estas sexualidades adultas invasivas que causan conmoción y horror a diario, sino también otras formas de avasallamiento infantil. Sólo así estaremos en condiciones de dar una lucha digna de ese nombre. No se combate al enemigo con las armas del enemigo sin antes aprender a usarlas. Es preferible, sin duda, forjarse armas nuevas. Y eso no será posible sin acción y sin reflexión radical. Porque, ¿qué son las instituciones que nos oprimen sino pensamientos y acciones sedimentadas, fijadas, dadas cono inamovibles, naturalizadas? Nos queda para la próxima una reflexión exhaustiva sobre los límites de la autonomía personal y los parámetros que rigen algunas elecciones sexuales conflictivas y violentas.

De buenas intenciones no se vive. Se requiere de intervenciones lúcidas y reflexivas en la realidad para que algo empiece a cambiar. Si no queremos ser más víctimas fatales del estado de las cosas ni de las cosas del Estado habrá que empezar a pensar colectivamente nuevas formas de resistencia y autodefensa. Pero esto sólo es una opinión, no me anima el deseo de postularme como la voz de una imposible comunidad de sobrevivientes de abuso y violencia infantil: como decía Foucault, “se trata de pistas de investigación, ideas, esquemas, líneas de puntos, instrumentos: hagan con ellos lo que quieran”. Mejor aún, hagamos algo.

domingo, 5 de julio de 2009

...en los fuegos de la anarquía...


Rafael Barret:
Poner pie en la playa virgen,
agitar lo maravilloso que duerme,
sentir el soplo de lo desconocido,
el estremecimiento de una
forma nueva: he aquí lo necesario.
Más vale lo horrible que lo viejo.
Más vale deformar que repetir.
Antes destruir que copiar.
Vengan los monstruos si son jóvenes.
El mal es lo que vamos dejando a nuestras espaldas.
La belleza es el misterio que nace.


Cólera que te llevó a arrojar tu pluma
en los fuegos de la anarquía

Eterna Inocencia: Barret y las misiones

jueves, 2 de julio de 2009

Semana de Proyectil Fetal en Paraguay!



del 27/7 al 2/8 si no nos cierran las fronteras, en la casa comunal de lxs cumpas que hacen la revista antimilitarista anarquista queer feminista latinoamericana Periférica!
avisame si querés mandar tu zine, producción independiente o lo que sea...

Noches de Largo:

Nica Libre (Documental sobre lo que dejó la revolución sandinista)
Tarnation (Bio-film sobre las familias disfuncionales americanas, el poder psi y las drogas)
Let the right one in (Película queer sobre vampiros y abuso infantil)

Proyectil Fetal Proyecta Trava

El Teje
Enérgico movimiento de la Voluntad.
Post Porno masculino
x Mathew Barney

Té y Masas: Charlando con PF

Anarquismo y Autonomía del Sujeto: el caso America Scarfó y Severino Di Giovanni
Anarquismo y S/M: sexualidades contra-hegemónicas
Anarquismo y sexualidades infantiles avasalladas
Anarquismo y feminismo y queer: de La Voz de la Mujer a la Ley de Trata


Otros medios: Presentación de Fanzines

El Látigo de Emma (Anarquismo disidente x Proyectil Fetal)
Pido Perdon Zine (Cosas que pasan en la infancia x Laura Contrera)
El Don de Creer (Poemas Anarquistas por Leonor Silvestri)

Lectura de Poemas con micrófono abierto

Traer los poemas que te salvaron la vida…

Performance

Proyecto Marlene como devenir Trans…

martes, 30 de junio de 2009

agenda urgente



¿dónde está Luciano?

Este martes 30 de Junio Marchamos hacia el Municipio de La Matanza
Concentramos en Arieta y Ruta 3 a partir de las 17 hs.
Inauguraremos unos cerámicos con el rostro de Luciano en la plaza

*APARICIÓN CON VIDA DE LUCIANO ARRUGA
*JUICIO Y CASTIGO A LOS RESPONSABLES
*CIERRE DEL DESTACAMENTO POLICIAL DE LOMAS DEL MIRADOR
*NO A LA BAJA DE EDAD DE IMPUTABILIDAD
*BASTA DE CRIMINALIZAR LA POBREZA
*BASTA DE REPRIMIR LA PROTESTA SOCIAL

Más Info acá

Por favor difundir

NI GOLPE NI ESTADO:

http://argentina.indymedia.org/
http://lahaine.org/
http://www.rebelion.org/
http://www.telesurtv.net/solotexto/index.php

Se puede seguir escuchando las tansmisiones en vivo desde algun lugar en Honduras en Radio Liberada
http://www.radioeslodemenos.org/
http://www.radioeslodemenos.org/
http://www.radioeslodemenos.org/

HABLAHONDURAS es un proyecto piloto de periodismo ciudadano colaborativo para que tanto los hondureños locales como los que viven en el extranjero puedan enviar información a una página Web desde sus teléfonos móviles o correos electrónicos.

El sitio Web también agrega blogs y páginas de periodismo ciudadano relacionadas con la situación actual de Honduras, para permitirle a los participantes mantenerse informados ante el cerco mediático actual en el país.

¿Cómo enviarnos información?

Para unirse a HablaHonduras, la única cosa que necesita hacer es enviarnos un correo electrónico a info@hablahonduras.com con su nombre y correo electrónico, y se creará la cuenta para usted. Cuando usted este registrado puede publicar directamente a través del sitio Web, o puede enviar un correo electrónico a entrada@hablahonduras.com

GRACIAS POR COLABORAR, todo aporte de ustedes será bien recibido y nos ayudará a tener centralizado en un sitio protegido de censura, la información más importante de los temas

viernes, 26 de junio de 2009

¡Y nadie se rinda sin reivindicar!



Eterna Inocencia: La risa de los necios

Nada de esto ha terminado
Recién comienza lo mejor
Si crees esto amigo
Ven y canta esta canción

No ven que detrás de mí vienen otros
Que cantan aún más claro que yo
Y ellos harán parir un mundo

Un mundo libre de odios
De protestas, de rencor
Confraternizando frente al dolor

Y nadie se rinda sin reivindicar
A nuestras flores, regadas con sal

Y a la risa de los necios
Sólo le resta unos días más
Obligan a la tormenta
A transformarse en el ojo de un huracán

Soberbios, no ven que hay otros
Que cantan aún más fuerte que yo
Por ellos existen mis versos

Y sí en la mañana me matan
En la noche me volveré a levantar
¡Porque me llaman Maxi Kosteki!
¡Me llaman Darío Santillán!

¡Y nadie se rinda sin reivindicar!
¡Al gesto noble, flores!

martes, 23 de junio de 2009

Bakunin y lxs niñxs



Bakunin: un viejo amigo de la casa. Y recuerden amiguitxs que "los niños no son propiedad de nadie: ni de sus padres ni de la sociedad. Sólo pertenecen a su propia libertad futura"...

La educación de los niños. Con la abolición del matrimonio se plantea la cuestión de la educación de los niños. Su crianza, desde el embarazo de la madre hasta su madurez, y su formación y educación, igual para todos -una formación industrial e intelectual donde se combinen la capacita-ción para el trabajo manual y mental- deben corresponder fundamentalmente a la sociedad libre.

La sociedad y los niños. Los niños no son propiedad de nadie: ni de sus padres ni de la sociedad. Sólo pertenecen a su propia libertad futura. Pero en los niños esta libertad no es todavía real; es sólo una libertad en potencia. Porque una libertad real -es decir, la conciencia plena y su realización en cada individuo, basada fundamentalmente en el sentimiento de la propia dignidad y en un auténtico respeto por la libertad y la dignidad de los otros, o sea basada en la justicia - sólo puede desarrollarse en los niños mediante un desarrollo racional de su inteligencia, carácter y voluntad.

De aquí se deduce que la sociedad, cuyo futuro depende por completo de la adecuada educación e instrucción de los niños y que, por tanto, no sólo tiene el derecho sino también la obligación de velar por ellos, es el único guardián de los niños de ambos sexos. Y como la futura abolición del derecho a la herencia convertirá a la sociedad en el único heredero, ésta tendrá que considerar como una de sus primeras obligaciones el suministro de todos los medios necesarios para el mantenimiento, la formación y la educación de los niños de ambos sexos, con independencia de su origen o de sus padres.

Los derechos de los padres se limitarán a amar a sus hijos y ejercer sobre ellos la única autoridad compatible con ese amor, en la medida en que esta autoridad no atente contra su moralidad, su desarrollo mental o su libertad futura. El matrimonio como acto civil y político, al igual que cualquier otra intervención de la sociedad en cuestiones amorosas, está llamado a desaparecer.

viernes, 19 de junio de 2009

el don de creer



Un poema de Leonor Silvestri, de El don de creer. Un regalo que no se concede siempre ese el de creer. Creer y esperar, o no esperar, algo bueno tiene que salir de todo esto.

James Towle
Leonor Silvestri
A Dariush, en su cumpleaños 34.
Para mis cumpas en ticolandia y los sufrientes por amor. todo dolor pasa, toda angustia cede. la alegria retornara siempre


La cama está vacía
la forma de tu cuerpo
en ella
quedó grabada con un punzón
caliente en mi cabeza
cada vez que me meto.

Pero,
materialmente hablando
no queda
nada de vos.

Así,
pasarme las horas
tratando de recordar
cómo sabía tu piel
qué olor tenías
cuán suaves eran tus manos
cuando me tocabas.


-La razón, ¿quién la posee?
vieja mala, no me permite
pensar. –

La mente nunca ha sido una aliada.
Solo a través de nuestro tacto
la razón se sindica a los sentidos.

Así,
olvido por qué es
de algún modo siniestro
una suerte que esta cama hoy
esté tan solo llena de mí.

…
Amarte así, amarte
¿haberte esperado
toda una vida?
¿seremos los últimos?
destructores de máquinas
amamos como si fuéramos a quedarnos
toda la vida en Liverpool fabril
cuna de paño irlandés.
¿y si fuéramos los últimos?
amarte así
haberte amado
tanto

Hace siglos que juego este juego:
los cuentos no se cuentan rectos
la honestidad propia no existe
nadie puede dar cuenta de si
todo es pura inquietud y desazón.

De memoria
me conozco los mecanismos
con los cuales
quienes aun se aman
escapan al dolor indecible
del fracaso
y de la pérdida.

¿Por qué demorarme ahora en esta historia?

Impelida recodar
el amor es puro intento
propulsión sin resultado.

Testimonios remanentes inconforme:
actas de juicios, informes de autoridad,
sesiones de terapia futuras
dedicadas en exclusividad, poemas y fotos,
algunas canciones.

¿Existe un espacio de audición
cuando el lenguaje es
ecolalia, balbuceo, clausura?

Petitio Principi:
fracaso luego soy
anónimo, frágil, débil
casi absurdo.

Me opongo
a los símbolos de una economía política
triunfante.

El amor sigue siendo una maquinaria imposible
de adquirir y administrar por mis comunidades
me encuentro en una etapa artesanal de la conciencia
amatoria, de nuestra ética.

De todos modos,
Violencia, nuestro pacto ya no se quebrantará.
Atacar la casa del patrón
sabotear sus resortes
siguen siendo mis tácticas.
…

Quien no dobla las rodillas
se le rompe la cerviz
la nuca quebrada
a la fuerza
cae por el pozo de la horca vociferando
un viejo himno libertario
silencio
las cuerdas se anudan en cerrazón
de horca, juego infantil hoy
en horas libres.

En fin,
nada que se acerque a la verdad.
Ned Ludd nunca existió:
solo un nombre pergeñado para despistar
una trampa casa bobos.

Entonces ¿cómo podré encontrarte?

Ludismo, romper la maquina
de lo que nos interpela
ideológicamente,
nuevo crimen legislado
por el deber ser del amor.

Me abrazo al cuello de caballo
de lo que está por devenir
construiré eslabón de un engranaje
que se fragua a fuego lento,
sobre mi regazo reposa
un amante, o un gato mortal.

La paradoja:
fundición alejada de la humanidad,
ama y propietaria,
marcha por la panamericana
hacia el progreso

Ninguna sublevación espontánea
ninguna ficción del espíritu
salvaje emerge del vacío.
Por generaciones se transmite
una herencia de maltrato,
saberes resistentes macerados
para escapar a la lógica maniquea
de las culpas, las reacciones estímulo-respuesta,
el gran dirigente de las facturas a pagar.

Si el juego no es nuevo
habrá otros jugadores
otros últimos destructores de máquinas
tal vez nosotros mismos
seamos otros y volveremos
a jugar.