lunes, 29 de diciembre de 2008

todo lo que hay que saber...para ser un éxito


ya me fui
nos vemos en un tiempito
mientras,
el mundo está en sus cabales
en "su" orden,
siguiendo su rumbo hacia estados democráticos, de derecho...


Loquero: Tricota

vení que te quiero contar una cosa
hace tiempo que me tenés cansado
con la historia mortecina de tu vida
con tu silencio rati de cordero
para cada yankie hay un agujero
para cada palestino hay tres
para cada muerto un padrenuestro como en la embajada de israel
en un puerto lugar de guerrilleros
sueña la sombra de un rapaz que escucha bad brains
los periódicos son botones
que trabajan para la cia
y hablan el idioma del dinero

domingo, 28 de diciembre de 2008

autogestión y abuso sexual infantil



Les pego la respuesta a un mail sobre una campaña autogestiva contra el abuso sexual infantil que me llegó ayer.

RE: Termina el año, terminemos con esto‏
De: Laura Contrera (contreralaura@hotmail.com)
Enviado: sábado, 27 de diciembre de 2008 23:49:10
Para: mariasinvelo@live.com.ar
Datos adjuntos: Periferica2-WEB.pdf (4,2 MB), perife.doc (29,3 KB)

Hola. Me llegan sus mails desde hace un tiempo. Con mis afines de Proyectil Fetal se ha sostenido alguna discusíón por esta vía con ustedes, si mal no recuerdo. Pero creo no conocerlas en persona. Por eso me presento. Soy Laura, además de mis afinidades y activismos en varios lados -no viene al caso presentar las credenciales aquí-, desarrollo desde hace un tiempo una iniciativa en clave anarquista en torno a las cuestiones de la infancia, que incluye, obviamente, el problema del abuso. Tengo un fanzine dedicado al tema -si bien no está subido a la red, pueden ver de que va acá: http://www.pidoperdonzine.blogspot.com/- y algunos escritos por ahí. Les adjunto el pdf de la REvista Periférica, donde aparece uno que escribí sobre abuso. A él me remito para no repetirme innecesariamente. En una rápida lectura de lo que enviaron, no puedo dejar de notar algunas cosas. Si bien es casi suicida estar en contra de una iniciativa de este tipo que se denomina "autogestiva", es peligroso circularla acríticamente. Como ya les dije, los fundamentos de lo que pienso están en el adjunto, solo voy a remarcar lo más groseramente pernicioso de esta campaña:

1) se fija una edad -la de 18 años- para hablar de minoridad, cuando el mísmisimo Código penal argentino distingue entre los 13, los 16 y los 18 años cuando se refiere a delitos contra la integridad sexual

2) se repiten lugares comunes sin ningún tipo de validación -experiencia personal, estadisticas, testimonios, trabajos asistenciales de algún tipo, etc- lo cual no solo torna dudoso lo que se afirma, sino que, peor aun, reproduce mas de lo mismo: como puede decirse ligeramente que "quien sufre abuso incestuoso (familiar, padre, padrastro, hermano, tío, primo, abuelo) sufre más que un prisionero en un campo de concentración..." de donde se sacaron esas conclusiones? a que va la comparación? para que sirve medir el dolor psiquico y fisico? no es esa acaso tarea de los juristas, psiquiatras, jueces y demas normalizadores y controladores dle sistema?

3)quien les dijo que "no hay cura posible y persisten secuelas toda la vida o llevan al suicidio o al crimen"??Lamento tener que exhibir estas credenciales, pero como sobreviviente de abusos en mi infancia, les digo que no sólo están muy equivocadxs al difundir estos lugares comunes del discurso dominante, sino que estám contribuyendo a perpetrarlo.

4) como puede confiarse alegremente en que "la denuncia corta la cadena de abusos" (sic), cuando todxs sabemos como funciona el aparato del Estado?

Les pido que reflexionen sobre el tema y no contribuyan a la confusión general con más ruido. Se requiere de intervenciones lúcidas y reflexivas en la realidad,no sólo de buenas intenciones.
Laura.-

"Desarrollad vuestra legítima rareza" (Rene Char)
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Subject: Termina el año, terminemos con esto
Date: Sat, 27 Dec 2008 19:19:24 -0300

Hola a todas las desveladas... compartimos lo que circula el grupo Mujeres Libres, para que la campaña Autogestiva contra el Abuso Sexual Infantil, se extienda cada vez más... todxs podemos....
Prevencion del Abuso Sexual Infantil
Cuando un adulto tiene conductas sexuales con un niño o una niña menor de 18 años, en una relaciòn en que lo carga de su sexualidad, es una relaciòn de poder, de cosificaciòn del niño o la niña. La violencia sexual puede ser manoseos, lenguaje sexista, miradas cosificantes, ver películas pornográficas, fotos, sacar fotos con contenido sexual,violación, explotación sexual de menores.
Ocasiona graves daños en su desarrollo psicosexual y en su salud integral. Puede provocar embarazos en niñas, conductas agresivas, depresión, trastornos alimenticios:bulimia, anorexia; enfermedades de transmisión sexual (sifilis, SIDA), problemas de aprendizaje, fobias, adicciones, alcoholismo, drogadicción, suicidios.
Los abusos en su mayoría son perpetrados por familiares, sacerdotes, profesores, patrones, personas pròximas al niño o la niña.Los ausadores o prostituyentes son hombres en un 90%. Quien sufre abuso incestuoso (familiar, padre, padrastro, hermano, tío, primo, abuelo) sufre más que un prisionero en un campo de concentración por el daño que ocasiona cargar con la sexualidad de otro, u otra, los sentimientos de traición, de culpa, de recibir la tortura abusiva de quien ama, depende, admira, o esta encargado de cuidarlo/o. El miedo frente a las amenazas, el ataque a su autoestima, que no le crean, que le digan que es mentira, que no es nada, que ya paso, que ella o el lo provocó. Siente dolor impotencia. Siente dolor, impotencia, desvalimiento.
Los medios de comunicacìón incentivan modelos abusivos, utilizando niñas, niños y adolescentes, cargándolos de contenidos sexuales, cosificándolos.
Los efectos del abuso sexual infantil, son tratados generalmente como patologías de la niñez o adolescencia, si no se relacionan con lo traumático, y si continua la impunidad, o la situación abusiva no hay cura posible y persisten secuelas toda la vida o llevan al suicidio o al crimen.
Por eso decimos
El abuso sexual infantil es un delito es una violación a los derechos es un crimen de lesa humanidad.
Rompamos el silencio que lo perpetua
Denunciemos* al perpetrador. Cualquier persona tiene el deber de denunciar si sabe que una o un menor es explotada-o, o abusada-o sexualmente.
La denuncia corta la cadena de abusos, es necesaria para la salud de la víctima y para prevenir nuevos abusos y para protegerlos.
Prioricemos la vida de niñas y niños
Escuchemos y creamos sus relatos, si manifiestan contenidos sexuados en su conducta, si expresan miedo o rechazo frente a algunas personas.
Exclusión familiar o barrial de los violadores, abusadores.
El silencio es complicidad
Dentro y fuera de la casa hy violadores, abusadores.
Cualquiera puede ser abusada, abusado
Digamos BASTA.
Abusador, violador DE LO PEOR
Rechazo social. Solidaridad con niñas y niños, atención para victimas de violencia sexual, talleres en los barrios, que conoscan sus derechos, discriminen la violencia sexual.
Por la vigencia de sus derechos, bienestar, por la salud individual y social.
Campaña Autogestiva Contra el Abuso Sexual Infantil mujereslibres@hotmail.com.

*nosotras agregamos Escrachemos

viernes, 26 de diciembre de 2008

Harold Pinter


Murió hace 2 días. No pudo asistir a recibir el Premio Nobel de Literatura, en 2005, por recomendaciones de su médico, pero ello no le impidió pedir un juicio contra el presidente estadunidense, George W. Bush, y contra el primer ministro británico, Tony Blair, en la Corte Penal Internacional en La Haya por crímenes de guerra en la invasión a Irak. En el mismo discurso, -del cual más abajo hay fragmentos- contó sobre el papel de los EE.UU. en Nicaragua, habló sobre los sandinistas , sobre Guantánamo y explicó su visión sobre el arte político.
Discurso de agradecimiento del Premio Nobel de Literatura Harold Pinter (2005)

En 1958, escribí lo siguiente:
'No hay grandes diferencias entre realidad y ficción, ni entre lo verdadero y lo falso. Una cosa no es necesariamente cierta o falsa; puede ser al mismo tiempo verdad y mentira.'
Creo que estas afirmaciones aún tienen sentido, y aún se aplican a la exploración de la realidad a través del arte. Así que, como escritor, las mantengo, pero como ciudadano no puedo; como ciudadano he de preguntar: ¿qué es verdad? ¿qué es mentira?
La verdad en el arte dramático es siempre esquiva. Uno nunca la encuentra del todo, pero su búsqueda llega a ser compulsiva. Claramente, es la búsqueda lo que motiva el empeño. Tu tarea es la búsqueda. De vez en cuando, te tropiezas con la verdad en la oscuridad, chocando con ella o capturando una imagen fugaz o una forma que parece tener relación con la verdad, muy frecuentemente sin que te hayas dado cuenta de ello. Pero la auténtica verdad es que en el arte dramático no hay tal cosa como una verdad única. Hay muchas. Y cada una de ellas se enfrenta a la otra, se alejan, se reflejan entre sí, se ignoran, se burlan la una de la otra, son ciegas a su mera existencia. A veces, sientes que tienes durante un instante la verdad en la mano para que, a continuación, se te escabulla entre los dedos y se pierda. (...)


Así que el lenguaje en el arte es una ambiciosa transacción, unas arenas movedizas, un trampolín, un estanque helado que se puede abrir bajo tus pies, los del autor, en cualquier momento.
Pero, como he dicho, la búsqueda de la verdad no se puede detener nunca. No puede aplazarse, no puede retrasarse. Hay que hacerle frente, ahí mismo, en el acto.
El teatro político presenta una variedad totalmente distinta de problemas. Hay que evitar los sermones a toda costa. Lo esencial es la objetividad. Hay que dejar a los personajes que respiren por su propia cuenta. El autor no ha de confinarlos ni restringirlos para satisfacer sus propios gustos, disposiciones o prejuicios. Ha de estar preparado para acercarse a ellos desde una variedad de ángulos, desde un surtido amplio y desinhibido de perspectivas que resulten. Tal vez, de vez en cuando, cogerlos por sorpresa, pero a pesar de todo, dándoles la libertad para ir allí donde deseen. Esto no siempre funciona. Y, por supuesto, la sátira política no se adhiere a ninguno de estos preceptos. De hecho, hace precisamente lo contrario, que es su auténtica función.
(...)

El lenguaje político, tal como lo usan los políticos, no se adentra en ninguno de estos territorios dado que la mayoría de los políticos, según las evidencias a las que tenemos acceso, no están interesados en la verdad sino en el poder y en conservar ese poder. Para conservar ese poder es necesario mantener al pueblo en la ignorancia, que vivan sin conocer la verdad, incluso la verdad sobre sus propias vidas. Lo que nos rodea es un enorme entramado de mentiras, de las cuales nos alimentamos.
Como todo el mundo aquí sabe, la justificación de la invasión de Irak era que Sadam Hussein tenía en su posesión un peligrosísimo arsenal de armas de destrucción masiva, algunas de las cuales podían ser lanzadas en 45 minutos, capaces de provocar una espeluznante destrucción. Nos aseguraron que eso era cierto. No era cierto. Nos contaron que Irak mantenía una relación con Al Quaeda y que era en parte responsable de la atrocidad que ocurrió en Nueva York el 11 de Septiembre de 2001. Nos aseguraron que esto era cierto. No era cierto. Nos contaron que Irak era una amenaza para la seguridad del mundo. Nos aseguraron que era cierto. No era cierto.
La verdad es algo completamente diferente. La verdad tiene que ver con la forma en la que Estados Unidos entiende su papel en el mundo y cómo decide encarnarlo.
Pero antes de volver al presente me gustaría mirar al pasado reciente, me refiero a la política exterior de Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Creo que es nuestra obligación someter esta épocaa cierta clase de escrutinio, aunque sea de una manera incompleta, que es todo lo que nos permite el tiempo que tenemos.
Todo el mundo sabe lo que ocurrió en la Unión Soviética y por toda la Europa del Este durante el periodo de posguerra: la brutalidad sistemática, las múltiples atrocidades, la persecución sin piedad del pensamiento independiente. Todo ello ha sido ampliamente documentado y verificado.
Pero lo que yo pretendo mostrar es que los crímenes de los EEUU en la misma época sólo han sido registrados de forma superficial, no digamos ya documentados, o admitidos, o reconocidos siquiera cómo crímenes. Creo que esto debe ser solucionado y que la verdad sobre este asunto tiene mucho que ver con la situación en la que se encuentra el Mundo actualmente. Aunque limitadas, hasta cierto punto, por la existencia de la Unión Soviética, las acciones de los Estados Unidos a lo ancho y largo del mundo dejaron claro que habían decidido que tenían carta blanca para hacer lo que quisieran.
La invasión directa de un estado soberano nunca ha sido el método favorito de América. En la mayoría de los casos, han preferido lo que ellos han descrito como “conflicto de baja intensidad”. Conflicto de baja intensidad significa que miles de personas mueren pero más lentamente que si lanzases una bomba sobre ellos de una sola vez. Significa que infectas el corazón del país, que estableces un tumor maligno y observas el desarrollo de la gangrena. Cuando el pueblo ha sido sometido - o molido a palos, lo que viene a ser lo mismo – y tus propios amigos, los militares y las grandes corporaciones, se sientan confortablemente en el poder, tú te pones frente a la cámara y dices que la democracia ha prevalecido. Esto fue lo normal en la política exterior de los Estados Unidos durante los años de los que estoy hablando.
La tragedia de Nicaragua fue un ejemplo muy significativo. La escogí para exponerla aquí como un ejemplo claro de cómo ve América su papel en el mundo, tanto entonces como ahora.
Yo estuve presente en una reunión en la embajada de los EEUU en Londres a finales de los 80.
El Congreso de Estados Unidos estaba a punto de decidir si dar más dinero a la Contra para su campaña contra el estado de Nicaragua. Yo era un miembro de una delegación que venía a hablar en nombre de Nicaragua, pero la persona más importante en esta delegación era el Padre John Metcalf. El líder del grupo de EEUU era Raymond Seitz (por aquel entonces el ayudante del embajador, más tarde él mismo sería embajador). El Padre Metcalf dijo: “Señor, dirijo una parroquia en el norte de Nicaragua. Mis feligreses construyeron una escuela, un centro de salud, un centro cultural. Vivíamos en paz. Hace unos pocos meses un grupo de la Contra atacó la parroquia. Lo destruyeron todo: la escuela, el centro de salud, el centro cultural. Violaron a las enfermeras y las maestras, asesinaron a los médicos, de la forma más brutal. Se comportaron como salvajes. Por favor, exija que el gobierno de EEUU retire su apoyo a esta repugnante actividad terrorista.”
Raymond Seitz tenía muy buena reputación como hombre racional, responsable y altamente sofisticado. Era muy respetado en los círculos diplomáticos. Escuchó, hizo una pausa, y entonces habló con gravedad. 'Padre', dijo, 'déjame decirte algo. En la guerra, la gente inocente siempre sufre'. Hubo un frío silencio. Le miramos. Él no parpadeó.
La gente inocente, en realidad, siempre sufre.
Finalmente alguien dijo: 'Pero en este caso “las personas inocentes” fueron las víctimas de una espantosa atrocidad subvencionada por su gobierno, una entre muchas. Si el congreso concede a la Contra más dinero, más atrocidades de esta clase tendrán lugar. ¿No es así? ¿No es por tanto su gobierno culpable de apoyar actos de asesinato y destrucción contra los ciudadanos de un estado soberano?
Seitz se mantuvo imperturbable. 'No estoy de acuerdo con que los hechos tal como han sido presentados apoyen sus afirmaciones'. dijo.
Mientras abandonábamos la embajada un asistente estadounidense me dijo que había disfrutado con mis obras. No le respondí.
Debo recordarles que el en ese momento presidente Reagan hizo la siguiente declaración: 'La Contra es moralmente equivalente a nuestros Padres Fundadores'.
Los Estados Unidos apoyaron la brutal dictadura de Somoza en Nicaragua durante 40 años. El pueblo nicaragüense, guiado por los sandinistas, derrocó este régimen en 1979, una impresionante revolución popular.
Los sandinistas no eran perfectos. Tenían una claro componente de arrogancia y su filosofía política contenía un cierto número de elementos contradictorios. Pero eran inteligentes, racionales y civilizados. Se propusieron conseguir una sociedad estable, decente y plural. La pena de muerta fue abolida. Cientos de miles de campesinos pobres fueron librados de una muerte segura. A unas 100.000 familias se le dieron títulos de propiedad sobre tierras. Se construyeron dos mil escuelas. Una notable campaña educativa redujo el analfabetismo en el país a menos de una séptima parte. Se establecieron una educación y un servicio de salud gratuitos. La mortalidad infantil se redujo en una tercera parte. La polio fue erradicada.
Los Estados Unidos denunciaron estos logros como una subversion Marxista/Leninista. Desde el punto de vista del gobierno de los Estados Unidos, se estaba estableciendo un ejemplo peligroso. Si a Nicaragua se le permitía fijar normas básicas de justicia social y económica, si se le permitía subir los niveles de salud y educación y alcanzar una unidad social y un respeto nacional propio, los países vecinos se plantearían las mismas cuestiones y harían lo mismo. En ese momento había por supuesto una feroz resistencia al status quo en el Salvador.
He hablado anteriormente de 'un entramado de mentiras' que nos rodea. El presidente Reagan describía habitualmente a Nicaragua como un 'calabozo totalitario'. Esto fue aceptado de forma general por los medios, y por supuesto por el gobierno Británico, como un comentario acertado e imparcial. Pero la realidad es que no estaba documentada la existencia de escuadrones de la muerte bajo el gobierno sandinista. No había constancia de torturas. No estaba probada la existencia de una brutalidad sistemática u oficial por parte de los militares. Ningún sacerdote fue asesinado en Nicaragua. De hecho, había tres sacerdotes en el gobierno, dos jesuitas y un misionero Maryknoll. Los calabozos totalitarios estaban en realidad muy cerca, en El Salvador y en Guatemala. Los Estados Unidos habían hecho caer en 1954 al gobierno elegido democráticamente en Guatemala y se estima que unas 200.000 personas habían sido víctimas de las sucesivas dictaduras militares.
Seis de los más eminentes jesuitas del mundo fueron asesinados brutalmente en la Universidad de Centro América en San Salvador en 1989 por un batallón del regimiento Alcatl entrenado en Fort Benning, Geogia, USA. Ese hombre extremadamente valiente, el arzobisbo Romero, fue asesinado mientras se dirigía a la gente. Se estima que murieron 75.000 personas. ¿Por qué fueron asesinadas? Fueron asesinadas porque creían que una vida mejor era posible y que debía conseguirse. Esta creencia los convirtió de forma inmediata en comunistas. Murieron porque se atrevieron a cuestionar el status quo, la interminable situación de pobreza, enfermedad, degradación y opresión que habían recibido como herencia.
Los Estados Unidos finalmente hicieron caer el gobierno Sandinista. Supuso varios años y una resistencia considerable, pero una persecución económica implacable y 30.000 muertos al final minaron la moral del pueblo nicaragüense. Exhaustos y condenados a la pobreza una vez más. Los casinos volvieron al país, la salud y la educación gratuita se acabaron. Las grandes empresas volvieron en mayor número. La 'Democracia' había prevalecido.
Pero esta “política” no estuvo, de ninguna manera, limitada a Centroamérica. Fue realizada a lo largo y ancho del mundo. No tenía final. Y ahora es como si nunca hubiese pasado.
Los Estados Unidos apoyaron y en algunos casos crearon todas las dictaduras militares de dererechas en el mundo tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a Indonesia, Grecia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Haití, Turquía, Filipinas, Guatemala, El Salvador, y, por supuesto, Chile. El horror que los Estados Unidos infligieron a Chile en 1973 no podrá ser nunca purgado ni olvidado.
Cientos de miles de muerte tuvieron lugar en todos estos países. ¿Tuvieron lugar? ¿Son todas esas muertes atribuibles a la política exterior estadounidense? La respuesta es sí, tuvieron lugar y son atribuibles a la política exterior estadounidense. Pero ustedes no lo sabrían.
Esto nunca ocurrió. Nunca ocurrió nada. Ni siquiera mientras ocurría estaba ocurriendo. No importaba. No era de interés. Los crímenes de Estados unidos han sido sistemáticos, constantes, inmorales, despiadados, pero muy pocas personas han hablado de ellos. Esto es algo que hay que reconocerle a los Estados Unidos. Han ejercido su poder a través del mundo sin apenas dejarse llevar por las emociones mientras pretendían ser una fuerza al servicio del bien universal. Ha sido un brillante ejercicio de hipnosis, incluso ingenioso, y ha tenido un gran éxito.
Os digo que los Estados unidos son sin duda el mayor espectáculo ambulante. Pueden ser brutales, indiferentes, desdeñosos y bárbaros, pero también son muy inteligentes. Como vendedores no tienen rival, y la mercancía que mejor venden es el amor propio. Es un gran éxito. Escuchen a todos los presidentes de Estados Unidos en la televisión usando las palabras, “el pueblo americano”, como en la frase, “Le digo al pueblo americano que es la hora de rezar y defender los derechos del pueblo americano y le pido al pueblo americano que confíen en su presidente en la acción que va a tomar en beneficio del pueblo americano”
Es una estratagema brillante. El lenguaje se usa hoy en día para mantener controlado al pensamiento. Las palabras “el pueblo americano” producen un cojín de tranquilidad verdaderamente sensual. No necesitas pensar. Simplemente échate sobre el cojín. El cojín puede estar sofocando tu inteligencia y tu capacidad crítica pero es muy cómodo. Esto no funciona, por supuesto, para los 40 millones de personas que viven bajo la línea de pobreza y los dos millones de hombres y mujeres prisioneras en los vastos “gulags” de las cárceles, que se extienden a lo largo de todo Estados Unidos.
Los Estados Unidos ya no se preocupan por los conflictos de baja intensidad. No ven ningún interés en ser reticentes o disimulados. Ponen sus cartas sobre la mesa sin miedo ni favor. Sencillamente no les importan un bledo las Naciones Unidas, la legalidad internacional o el desacuerdo crítico, que juzgan impotentes e irrelevantes. Tienen su propio perrito faldero acurrucado detrás de ellos, la patética y supina Gran Bretaña.
¿Qué le ha pasado a nuestra sensibilidad moral? ¿Hemos tenido alguna vez alguna? ¿Qué significan estas palabras? ¿Se refieren a un termino muy raramente utilizado estos días – conciencia? ¿Una conciencia para usar no sólo con nuestros propios actos sino para usar también con nuestra responsabilidad compartida en los actos de los demás? ¿Está todo muerto? Mirad a Guantánamo. Cientos de personas detenidas sin cargos a lo largo de tres años, sin representación legal ni un juicio conveniente, técnicamente detenidos para siempre. Esta estructura totalmente ilegal se mantiene como un desafío de la convención de Ginebra. Esto no es sólo tolerado sino que difícilmente planteado por lo que se llama “la comunidad internacional”. Esta atrocidad criminal esta siendo cometida por un país, que se declara a si mismo como “el líder del mundo libre”. ¿Pensamos en los habitantes de la bahía de Guantánamo? ¿Que es lo que dicen los medios? Lo reseñan ocasionalmente – una pequeña mención en la pagina seis. Ellos han sido consignados a una tierra de nadie de la que, por cierto, puede que nunca regresen. En la actualidad muchos están en huelga de hambre, alimentados a la fuerza, incluidos los residentes británicos. No hay sutilezas en estos procesos de alimentación. Ni sedaciones ni anestésicos. Solo un tubo insertado sobre tu nariz y dentro de tu garganta. Tú vomitas sangre. Esto es tortura. ¿Qué ha dicho la secretaria británica de exteriores sobre esto? Nada. ¿Qué ha dicho el primer ministro británico sobre esto? Nada ¿Por qué no? Porque los Estados Unidos han dicho: criticar nuestra conducta en la bahía de Guantánamo constituye un acto poco amistoso. O estáis con nosotros o contra nosotros. Así que Blair se calla.
La invasión de Irak ha sido un acto de bandidos, un evidente acto de terrorismo de estado, demostrando un desprecio absoluto por el concepto de leyes internacionales. La invasión fue una acción militar arbitraria basada en una serie de mentiras sobre mentiras y burda manipulación de los medios y, por consiguiente, del publico; un acto con la intención de consolidar el control económico y militar de Estados Unidos sobre Oriente Medio camuflado – como ultimo recurso – todas las otras justificaciones han caído por ellas mismas – como una liberación. Una formidable aseveración de la fuerza militar responsable de la muerte y mutilación de cientos y cientos de personas inocentes.
Hemos traído tortura, bombas “cluster”, uranio empobrecido, innumerables actos de muerte aleatoria, miseria, degradación y muerte para el pueblo Iraqui y lo llamamos “llevar la libertad y la democracia a Oriente Medio”
¿Cuánta gente tienes que matar antes de ser considerado un asesino de masas y un criminal de guerra? ¿Cien mil? Mas que suficiente, habría pensado yo. Por eso es justo que Bush y Blair sean procesados por Tribunal Penal Internacional. Pero Bush ha sido listo. No ha ratificado al Tribunal Penal Internacional. Por eso si un soldado o político americano es arrestado Bush ha advertido que enviaría a los marines. Pero Tony Blair ha ratificado el Tribunal y por eso se le puede perseguir. Podemos proporcionarle al Tribunal su dirección si está interesada. Es el número 10 de Downing Street, Londres.
La muerte en este contexto es irrelevante. Ambos, Bush y Blair colocan la muerte bien lejos, en los números atrasados. Al menos 100.000 iraquíes murieron por las bombas y misiles americanos antes de que la insurgencia iraquí empezase. Estas personas no existen ahora. Sus muertes no existen. Son espacios en blanco. Ni siquiera han sido registrados como muertos. 'No hacemos recuento de cuerpos', dijo el general americano Tommy Franks.
Al inicio de la invasión se publicó en la portada de los periódicos Británicos una fotografía de Tony Blair besando la mejilla de un niño iraquí. 'Un niño agradecido' decía el pie de foto. Unos días después apareció una historia con una fotografía, en una página interior, de otro niño de cuatro años sin brazos. Su familia había sido alcanzada por un misil. Él fue el único superviviente. '¿Cuando recuperaré mis brazos?' preguntaba. La historia desapareció. Bien, Tony Blair no lo tenía en sus brazos, tampoco el cuerpo de ningún otro niño mutilado, ni el de ningún cadáver ensangrentado. La sangre es sucia. Ensucia tu camisa y tu corbata cuando te encuentras dando un discurso sincero en televisión.
Los 2000 americanos muertos son una vergüenza. Son transportados a sus tumbas en la oscuridad. Los funerales son discretos, fuera de peligro. Los mutilados se pudren en sus camas, algunos para el resto de sus vidas. Así los muertos y los mutilados se pudren, en diferentes tipos de tumbas.
(...)

Los Estados Unidos ahora ocupan 702 bases militares a lo largo del mundo en 132 países, con la honorable excepción de Suiza, por supuesto. No sabemos muy bien como han llegado a estar ahí pero de hecho están ahí.
Los estados Unidos poseen 8000 cabezas nucleares activas y usables. Dos mil están en sus disparaderos, alerta, listas para ser lanzadas 15 minutos después de una advertencia. Están desarrollando nuevos sistemas de fuerza nuclear, conocidos como "destructores de búnkeres". Los británicos, siempre cooperativos, están intentando reemplazar su propio misil nuclear, Trident. ¿A quién, me pregunto, están apuntando? ¿A Osama Bin Laden? ¿A tí? ¿A mí? ¿A Joe Dokes? ¿China? ¿París? ¿Quién sabe? Lo que sí sabemos es que esta locura infantil - la posesión y uso en forma de amenazas de armas nucleares - es el corazón de la actual filosofía política de Estados Unidos. Debemos recordarnos a nosotros mismos que Estados Unidos esta en un continuo entrenamiento militar y no muestra indicios de aminorar el paso.
Muchos miles, si no millones, de personas en los propios Estados Unidos están demostrablemente enfermos, avergonzados y enfadados por las acciones de su gobierno, pero, tal y como están las cosas, no son una fuerza política coherente - todavía. Pero la ansiedad, la incertidumbre y el miedo que podemos ver crecer cada día en los Estados Unidos no es probable que disminuya.
Sé que el presidente Bush tiene algunos escritores de discursos muy competentes pero quisiera prestarme voluntario yo mismo para el empleo. Propongo el siguiente breve discurso que él podría leer en televisión a la nación. Le veo solemne, con el pelo cuidadosamente peinado, serio, confiado, sincero, frecuentemente seductor, a veces empleando una sonrisa irónica, curiosamente atractiva, un auténtico macho.

(...)
Cuando miramos un espejo pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando a un círculo de reflejos sin fin. Pero a veces el escritor tiene que destrozar el espejo - porque es en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros.
Creo que, a pesar de las enormes dificultades que existen, una firme determinación, inquebrantable, sin vuelta atrás, como ciudadanos, para definer la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades es una necesidad crucial que nos afecta a todos. Es, de hecho, una obligación.
Si una determinación como ésta no forma parte de nuestra visión política, no tenemos esperanza de restituir lo que casi se nos ha perdido - la dignidad como personas.

jueves, 18 de diciembre de 2008

de que trata la ley de trata?


La ley, tu ley. Red de Trata y una visión anarquista.

Por Proyectil Fetal
http://www.proyectilfetal.blogspot.com/
www.fotolog.com/proyectilfetal
proyectilfetal@gmail.com

"Un movimiento que comenzó diciendo que la biología no es destino ahora tira a la basura a transexuales y celebra la conexión "natural" de las mujeres con la tierra y las cosas vivas. Un movimiento que produjo la liberación de lxs niñxs ahora tira a la basura la posibilidad de tener jóvenes amantes muchachos y favorece el paso a leyes sexuales dignas del legista ateniense Draco que asigna condenas más fuertes por tener sexo con un menor que por robo a mano armada. Un movimiento que desarrolló un análisis del trabajo doméstico como tarea no remunerada y reconoció que las mujeres usualmente comercian con sexo porque eso es lo único que tienen, ahora se enrola en los escuadrones del vicio para sacar a las prostitutas de la calle. Un movimiento cuya literatura temprana fue habitualmente considera obscena y prohibida de la circulación ahora hace campaña para deshacerse de la pornografía. Lxs unicxs pervertidxs sexuales que este movimiento apoya son las madres lesbianas, y sospecho que lo hace debido a la propaganda actual que sostiene que las mujeres comprenden una fuerza nutricia y sanadora que salvará al mundo de la energía masculina destructiva."
Pat Califia

“Sería importante que la jurispdrucencia no quedara confiada a los jueces. Los escritores deberían leer no tanto el código civil sino, sobre todo, los tratados de jurisprudencia.”
Deleuze

Es mucho más fácil decir que, como anarquistas, estamos en contra de toda forma de explotación, lo cual es elemental. Esta obvia afirmación no nos quita responsabilidad cuando reproducimos, por ignorancia generalmente, los argumentos de un feminismo conservador, inútil y moralista, más cerca de un pensamiento de derecha, como el que reclama “mano dura” que de una verdadera emancipación de las libertades sexuales, por la cual abogaba Bakunin y nuestro mayor exponente del anarco-feminismo, Goldman. Más aun, quienes nos reivindicamos anarquistas no podemos repetir lo que otras personas dicen que dicen las leyes. Tenemos la obligación, nos guste la palabra o no, de saber por nosotrxs mismxs la letra de la ley para combatirla en pleno conocimiento a nuestro enemigo.

Este es el paradigmático caso de lo que está ocurriendo con la llamada así Ley de trata de personas en nuestro país, delito que, independientemente de lo que se arroje en los medios masivos que solo hacen hincapié en el ejercicio de la prostitución, incluye la captación de personas, ya sea para la explotación sexual, las prácticas de esclavitud, los trabajos forzados y la extracción ilegal de órganos y tejidos. Claro que de todos estos puntos, siempre el que más irrita tiene que ver con la posibilidad de aceptar que alguna mujer quiera efectivamente ser trabajadora sexual[1].

En nuestro código penal, no está tipificado el ejercicio por cuenta propia del trabajo sexual[2]. Hasta el 2008, se penaba “al que promociona o facilita la prostitución”, o al que “explotare económicamente el ejercicio de la prostitución de una persona”, y en ambos casos, cuando se trata de mayores de 18 años, se pena siempre y cuando el delito se realice mediando “engaño, fraude, abuso coactivo o intimidatorio, violencia, etc.” (“Promoción o facilitación de la prostitución de menores y mayores mediante la entrada o salida del país” -art. 127 bis, 127 ter., incorporado por ley 25.087[3]-). Y estos delitos formaban parte del título Delitos contra la Integridad Sexual.

En abril de 2008, se incorporan al título de Delitos contra la Libertad los arts. 145 bis y 145 ter. que penalizan la trata de personas mayores y menores, respectivamente. Estos artículos reproducen el texto de los anteriormente mencionados, pero sin hablar de prostitución, sino de explotación en general, a pesar de que vulgarmente se los conozca como “los artículos de trata de personas”, porque efectivamente se circunscriben a ese delito.

Acá empieza el problema de las facciones por la lucha del poder. Las feministas anti- prostitución no están satisfechas con la ley y sus reformas, que a la sazón, no es algo menor o fácil de obtener. Entre ellas, tomamos el testimonio de Monique Altschul, Directora Ejecutiva de la Fundación Mujeres en Igualdad, integrante de la Red No a la Trata, que dijo a Perfil.com[4]: "Nos oponemos porque esta ley distingue entre víctimas mayores y menores de 18 años. Y para los mayores de 18, establece que es necesario probar que el delincuente actuó con violencia, abuso, engaño o amenazas para que exista delito. ¿Cómo puede una víctima de trata, en el estado de vulnerabilidad en el que quedan, probar eso? Eso sería presumir que se puede consentir la propia explotación y eso favorecería la impunidad de proxenetas y tratantes".

Del mismo modo que un olmo nunca dará peras, no se le puede pedir al estado que deje de ser estado (o que sea un poco menos estado para ciertas cuestiones), es decir, que la ley se maneje como si no fuera le ley, o que el propio sistema jurídico se auto-socave a si mismo sus propios cimientos. La ley moderna liberal de nuestros estados tal como los conocemos y los padecemos hoy supone la ficción de la autonomía del sujeto. Asimismo, supone que hay una edad – otra ficción, en este caso madurativa, que cambia histórica y arbitrariamente de acuerdo a las necesidades de dicho estado- para que ciertas prácticas sean consideradas delitos, con o sin consentimiento. La paradoja a la que se enfrentan las feministas que, con toda su buena intención, quieren liberar a las mujeres víctimas de las redes de prostitución es doble: por un lado, pedirle al estado y a sus poderes (en este caso, el judicial y legislativo) que cree una ley que no sea una ley (es decir, un set de normas de comportamiento que no presuponga las ficciones antes mencionadas: consentimiento y edades); y al mismo tiempo, dar por tierra con lo que en la jerga jurídica se denomina indubio pro reo y que significa, nada más y nada menos, que toda persona es considerada inocente hasta que se demuestre lo contrario, confundiendolo con la inversión de la carga de la prueba. Nos guste o no, así se maneja la ley creada por los estados modernos. Por eso, entre otras muchas cosas, casualmente, no nos gustan los estados modernos ni sus leyes.

Por otra parte, para el sistema jurídico en el cual nos toca movernos, la ficción de la autonomía de lxs sujetos no es, como hemos tenido la desgracia de leer en algún pasquín anarquista, “un absurdo”; sino que dicha autonomía, entendida en términos liberales, que son aquellos que dieron surgimiento a la ley, es una cuestión central[5] del sistema democrático para evitar avasallamientos a la vida individual de las personas que el anarquismo hoy, por vago, no puede soslayar. Evitar así que, en pos de los derechos humanos, que las libertades individuales, la vida privada de los sujetos, y su autonomía sean intervenidas y controladas, aun más, por el estado, corriendo el riesgo de poder convertirse en un estado fascista. O ¿cuándo se ha visto que la mayor intervención del estado redunde en mayores libertades de lxs sujetos? Abolir estas cuestiones nos retrotrae a una judicialidad premoderna, donde no importa ni las condiciones materiales de las personas, ni sus deseos ni sus voluntades, sino que todo lo que vaya en contra de una abstracción previa e impuesta estatalmente es delito.

Si, por otra parte, el problema es, como dicen las máximas figuras de este feminismo anti- prostitución, la dificultad probatoria de estos hechos, sin duda aberrantes, entonces la cuestión no sería ni pedirle al estado penas más altas y leyes más duras, que en cierto modo se acercan peligrosamente a discursos abiertamente fascistas como el reclamo de disminución de la edad de imputabilidad, ni quitar la cuestión básica de que a los delitos hay que probarlos, lo cual se cae de maduro. Por el contrario, habría que ver qué ocurre en nuestra sociedad para que las condiciones materiales probatorias de un delito no puedan llevarse adelante y luchar contra eso. Como queda claro en el caso Ojeda y Gamarra, el problema no es la ley (-si hubo o no consentimiento, si tenemos que probarlo o no, etc.-), sino que el aparato judicial y el administrador legítimo de la violencia es la misma cosa que las redes de trata[6]. Más aun, el consentimiento y las edades, como queda claro en algunos delitos contra la integridad sexual (es decir, los abusos sexuales contra menores de 13 años de edad donde no hay que probar que haya mediado violencia, por ejemplo), no hicieron que desciendan la incidencia de estos casos ni que presentarlos a la justicia y obtener una respuesta sea más fácil. ¿Cómo se puede creer entonces que una “ley de trata” que no diferencie por edades y consentimiento sí lo logrará? Para colmo de males, parecen haber olvidado un año fundamental para el feminismo local – 1926- cuando se derogó la minoridad civil de la mujer, es decir, que la ley trate y considere a la mujer en términos legales como a un menor de edad. ¿Cómo es que ahora se desea volver a perder nuestra mayoría de edad como sujetos políticos y de derecho habilitando la posibilidad de intervención del estado en otros ámbitos, hasta ahora libres, que no podemos siquiera concebir en nuestras mentes?[7].
La ley que hasta ahora tenemos es correcta para lo que el sistema jurídico puede entregar, pero las feministas conservadoras, en su celo porque salga la ley de trata como a ellas les parece que debería salir, se olvidan de que el problema no es tanto el texto de la ley sino qué cosa el juez resuelve en cada caso, aun con la “mejor” ley posible. La justicia (estatal) seguirá resolviendo con su indeleble marca de géneros, clases, etnias, y siendo hipócrita, porque ante la ley, no importa que se nos diga, no somos todxs iguales. Es más, puedan o no procesarlo estas feministas en sus mentes, la explotación de una persona (en especial aquellas biopoliticamente asignadas “mujer”), que, demás esta decir, no abarca a la trata entera de personas, puede ser consentida, así como consentimos día a día, que se nos informalice el trabajo, se nos explote y oprima hasta la ignominia[8].

Así como a ningún anarquista se le ocurre, hasta donde tenemos conocimiento, pedir mejoras a la legislación laboral vigente, seguir estas elucubraciones del feminismo moralista nos desbarranca: no solo terminaremos peticionando ante el estado por una supuesta “mejora”, que esperamos haber probado no es tal, sino que además lo haremos con argumentos reaccionarios y de derecha. Las opciones son: retrocedemos 2500 años a la ley ateniense y su democracia, o cambiamos de sistema. Hay una tercera opción cuyo coletazo de dinosaurio parece no ser visto ni tenido en cuenta: la de los estados totalitarios donde siempre que el estado así lo considere sin necesidad de aportar pruebas se presume la culpabilidad. Uds. sabrán elegir cuál quieren. Como en el cuento popular inglés, La Pata de Mono de W. W. Jacobs, hay que tener claridad en el deseo antes de efectuar el pedido.


[1] En este trabajo PF no establecerá una posición con respecto a la diferencia entre trabajo sexual, formas de precarización laboral, trabajo informal, subempleo y personas en situación de prostitución. Queda para más adelante.
[2] Aunque en las calles ninguna mujer o travesti podría ser detenida y/o procesada por el ejercicio de la prostitución, la realidad es que existían en la ciudad de Buenos Aires esas zonas oscuras llamadas “contravenciones” (hoy Código de Convivencia) que permiten otro tipo de atropellos policiales (estatales). De todas maneras, esto solo puede ser dicho para la Ciudad de Buenos Aires, fuera de ella, las cosas suelen ser peor.
[3] El convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución, que se considera ley modelo para la represión de todos estos delitos, adoptada en la 264 sesión plenaria de la Asamblea General de la Naciones Unidas por Resolución Nro. 317 del 2 de Diciembre de 1949 -en su artículo primero dice “Las Partes en el presente Convenio se comprometen a castigar a toda persona que, para satisfacer las pasiones de otra: 1. concertare la prostitución de otra persona, la indujere a la prostitución o la corrompiere con objeto de prostituirla, aun con el consentimiento de tal persona.”
[4] PF no se responsabiliza por los daños que pueda causar leer ciertas publicaciones como la citada fuente en Internet o en su formato impreso.
[5] Gran cantidad de conceptos e instituciones son fruto directo o indirecto de lo que podríamos denominar el pensamiento liberal burgués. Así las cosas, el anarquismo discute cuáles de estos conceptos e instituciones pueden ser re-categorizados, re-semantizados o re-utilizados, y cuáles pueden devenir algo nuevo. Sin ir más lejos, “Libertad, Fraternidad e Igualdad”, el slogan de la revolución francesa (burguesa), detenta dos de los conceptos centrales del anarquismo, y nadie diría que debemos considerarlos absurdos solo porque fueron creados durante una revolución burguesa. O sin más lejos la noción de Hombre que usamos hoy también es una creación de la ilustración.
[6] “El caso de Cristina Ojeda y Romina Gamarra es una clara muestra del funcionamiento de las redes mafiosas de trata de personas. Ambas jóvenes consiguieron escapar de un prostíbulo en Santiago del Estero. Luego de varias amenazas les pusieron custodia policial, custodia que ambas compartían a pesar de vivir a siete cuadras de diferencia. El 3 de Noviembre la familia de Cristina denunció su desaparición, tres días después (ella) se presentó en la fiscalía con el abogado Néstor Darío Pereyra sin explicar el cambio de representación legal y cambió su declaración exculpando a los acusados de su secuestro. La fiscal federal Griselda Tessio tomó el testimonio y no verificó el domicilio de la joven, a la fecha la joven continúa desaparecida. Varios días después, Romina Gamara cambió su declaración, luego que un miembro de su familia fuera brutalmente golpeado, hecho que se niegan a denunciar. Romina, con su nuevo abogado, Héctor Tallarico, se presentó ante el juez santafesino Reinaldo Rodríguez, para declarar que niega que fue explotada sexualmente contra su voluntad. El abogado con el que asistió está sindicado como uno de los defensores “de la banda” que capturó a Romina y María Cristina Ojeda.” http://argentina.indymedia.org/news/2007/01/479417.php. Como anarquistas también pensamos que en muchos otros delitos, por ejemplo tráfico de armas, drogas, juego, etc. también está directamente implicado el estado y sus fuerzas de seguridad. Y para ser más claras, si las redes de trata son socios directos del poder legislativo y de los aparatos represivos, no serán ellos los que otorgue más protección y salvaguardas a las denunciantes. ¿Qué forma de explotación dentro del capitalismo se realiza sin la complicidad de “policías, jueces, poder político…” y los medios masivos, lo que suele llamarse Aparatos del Estado (simbólicos y represivos)?
[7] ¿O alguien pensó acaso que derogado el delito de infanticidio, un día una chica jujeña se vería fuertemente perjudicada al recibir una condena por homicidio agravado por vínculo sin contemplaciones ni miramientos? ¿O realmente se creyó que derogado el infanticidio estaríamos a un solo paso de la conquista del aborto libre?
[8] En lo que hace a trabajo informal y precarización laboral, es de público conocimiento que cientos de mujeres (mayormente, pero no exclusivamente, extranjeras de países limítrofes) trabajan esclavas o semi esclavas en condiciones laborales dignas de las novelas de Dickens. No se escucha por ellas, muchas también tratadas, el clamor con la misma sonoridad. ¿No es acaso la de ellas la misma dignidad humana y los mismos derechos que se dice defender cuando se habla de trata con fines sexuales? ¿No será que una de las cosas que más molesta, alguien tiene que decirlo de una vez, es el deseo sexual servido ahí en la mesa? Tenemos que tener sumo cuidado que en pos de intentar acabar con una problemática social sin duda gravísima no se terminen generando alianzas con los escuadrones de la moralidad que tan buen servicio saben prestarle al estado. El feminismo sajón sabe bien de esto, en lo que respecta a las leyes anti-pornografía, y cómo sus reformas y consejos fueron tenidos en cuenta por el estado norteamericano en su fase más conservadora, con los resultados que ya conocemos todas –aunque algunas quieran olvidarlos-. Cf. McKinnon vs. Samois (1982 circa) y, en clave local, la Liga Patriótica para entender qué pasó con lxs anarquistas.

sábado, 13 de diciembre de 2008

días de anarquía y revolución...


El texto que viene a continuación está basado en las notas que escribí para las Jornadas sobre Pensamiento Anarquista y Filosofía Al filo de la anarquía con el objeto de socializar saberes y habilitar algunos espacios de reflexión en torno a la práctica y al activismo de todos los días. Además de las notas a pie de página, añadí largas citas al final del texto, con algunas cuestiones que surgieron en la discusión y que no se pudieron tratar a fondo por razones de tiempo.

Libertad es un lugar que queda lejos de casa: afinidades entre anarquismo, feminismo y teoría queer.
Laura Contrera

Desarrollad vuestra legítima rareza
Rene Char

1.- Presentación. Afinidades secretas y de las otras.

En la convocatoria de estas Jornadas se sugería un desplazamiento “desde el pensamiento anarquista hacia la filosofía”, para rastrear problemáticas filosóficas ocultas –o no- en las perspectivas libertarias. Esta propuesta me sedujo un instante, para plantearme inmediatamente después un problema: si bien estoy de acuerdo con eso de que el anarquismo no puede ser un objeto de estudio, no creo que haya trayecto posible a hacerse desde “el pensamiento anarquista” hacia la filosofía. Porque para muchxs de nosotrxs el anarquismo es una filosofía política vital, un “arte de vivir contra la dominación”[1], no un sistema desde el cual se pueda leer la realidad. No hay algo así como una filosofía anarquista (como hay, por ejemplo, “filosofía existencialista” o “filosofía marxista”), sino que hay, más bien, un hacer filosofía de manera anarquista, esto es, un hacer político libertario. Ya lo dijo una vez Foucault: a mí lo que me interesa no es la filosofía, sino la política[i].

Como anticipa el título de este trabajo, pretendo delinear algunos cruces posibles entre dos grandes “ismos” de nuestra historia política: el anarquismo y el feminismo. Pero, es sabido, ninguno de estos “ismos” se agota en una única definición. Hay distintos anarquismos. Sin hacer mucho esfuerzo, se distinguen al menos tres grandes corrientes: anarco-sindicalismo, anarco-individualismo y anarco-comunismo. Lo mismo sucede con los feminismos. Y no es una diferencia de tipo evolutiva o meramente cronológica (la primera, la segunda o la tercera ola feminista, como usualmente se dice en la academia), sino de posicionamientos políticos. Esta diferencia puede resultar obvia en el caso del feminismo integrado a los aparatos de Estado o en los ostensiblemente oenegizados, pero puede pasar desapercibida en otros casos. Y no se soluciona añadiéndole un apellido al nombre común “feminismo” (como decir “feminismo obrero” o “feminismo burgués”). Estas diferentes posturas políticas también incluyen, afortunadamente, la posibilidad de otros feminismos y post-feminismos, más lúdicos y reflexivos, como escribió la filósofa Beatriz Preciado. Y en cuanto a la llamada teoría queer el panorama es similar. Hay teoría queer, post queer, trans, poscolonial. No sólo no pretendo agotar aquí las posibles afinidades, secretas o no, entre el anarquismo, el feminismo, lo queer[2], sino que me voy a centrar en algunos cruces deseables entre estas prácticas (la anarquista, la feminista, la queer), para intentar responder al desafío de la convocatoria.

Para lxs anarquistas, la afinidad supone una horizontalidad recíproca, una reunión de individualidades en torno a una acción, iniciativa y sensibilidad comunes. Si es posible plantear cruces deseables entre anarquismos, feminismos y teoría queer, estos cruces son claramente en términos de afinidad[3]. Pero hay un eje histórico que es insoslayable, pues estos encuentros ya se han dado en nuestra historia[ii]. Claro está que no podemos ocuparnos de este eje aquí[iii], pero vale tenerlo en cuenta: si bien puede ser cierto que la historia completa del anarco-feminismo esté aún por escribirse, pienso que hay que escribirla de modo muy diferente al que se ha venido ensayando desde hace un tiempo en los ámbitos académicos. No porque reniegue a priori de este tipo de historia o, más específicamente, de la historia de las mujeres, sino porque a esta escritura –necesaria, por otra parte- hay que ligarla con prácticas concretas. Hay un interés meramente académico en las herejías políticas que se complace en coleccionar rarezas históricas, como la que nos ocupa. Ese, claramente, no puede ser nuestro interés. Las obras políticas, como las obras poéticas, son el fruto de un largo trabajo colectivo, de “años de pensar en común”, para decirlo con palabras de Virginia Woolf (de su citadísima obra Un cuarto propio). Reconocer nuestras tradiciones no significa trazar una línea directa desde nuestro presente hacia el pasado, una línea plagada de nombres ilustres y jalones (que los hay, sin duda), sino trazar una genealogía: continuidades y discontinuidades, rupturas, avances y retrocesos, afinidades secretas y de las otras: las que están ahí, a la vista, esperando sólo que se las mire con más atención.

2.- Fundamentos intocables: libertad es un lugar que queda lejos de casa[4].

Para conjurar el rigor academicista o ese otro peligro que supone un anarquismo fundamentalista, quizá sea bueno poner en suspenso certezas y fundamentos intocables, como lo es la libertad para el pensamiento y la acción anarquistas o la distinción Naturaleza/Cultura o Sexo/Género y el binomio Varón/Mujer (o Dominador/Víctima) para ciertos feminismos[iv]. Allí es donde el post-estructuralismo (como condición de posibilidad de la teoría queer) puede cruzarse felizmente con el anarquismo: en sus análisis específicos de situaciones concretas de opresión, de producción continua de subjetividades dominadas y de sus posibilidades de resistencia.

Hay un peligro recurrente en cierto anarquismo tradicional o fundamentalista cuando maneja un concepto de lo normal como prototipo de lo propiamente humano e individual: ese concepto no puede discutirse. Muchas veces se reduce al anarquismo a una forma de pensamiento simplista que considera a la naturaleza humana como esencialmente buena y enfrentada a las instituciones del poder, las cuales son malas por definición y culpables de todo el mal que acecha a esta cándida humanidad. Así, resulta fácil oponer el anarquismo a una filosofía post-estructuralista que, a grandes rasgos, se caracteriza por considerar que el poder es básicamente creativo más que represivo. Cuando se cubre con esta bandera identificatoria a todo anarquismo (sea para denostarlo o para reconocerle valor), suele olvidarse que el mismo Bakunin en sus geniales observaciones a la teoría marxista de la toma del poder y del Estado Obrero nunca se mostró muy confiado en la naturaleza o psicología humanas como naturalmente buenas. Porque Bakunin tenía muy claro, como no se cansó de repetir, que el mal era el principio de autoridad y no algo abstracto llamado “poder” a secas.

El anarquismo tradicional se funda sobre el concepto de que el individuo posee una reserva que
es irreductible a los ordenamientos sociales del poder. Así, habría un espacio de libertad en las personas, espacio de revuelta contra toda autoridad, para decirlo con palabras de Bakunin. Pero podríamos pensar con Foucault y con Butler[5] que las prácticas éticas, críticas y de resistencia no emanan de una suerte de libertad innata del alma que escapa a los embates del sistema, sino que ese mismo espacio de libertad se forja entre algo que ya está ahí (las relaciones específicas de poder y de dominación, las reglas y preceptos que no sólo dicen cual forma es la normal y cual no, sino que, como analiza Butler, marcan los términos mismos en los que la existencia será y no será posible) y algo nuevo: una serie de actos, de prácticas, de actitudes experimentales, como dice Foucault en otro texto[6]. Según Butler, la distinción que Foucault hace entre gobierno y gubernamentalización busca mostrar que el aparato que denota el primero penetra en las prácticas de quienes están siendo gobernadxs, en sus mismas formas de conocimiento y en sus mismos modos de ser. Entonces, ¿cómo no ser gobernadx, cuando las relaciones de poder penetran en los cuerpos? Foucault propondrá en alguna de sus últimas entrevistas la “anarquización del cuerpo”, de las jerarquías corporales y sus localizaciones normalizadas. Otra forma más de levantar barricadas no disciplinadas, espacios abiertos a placeres todavía no calculados, tajos como ventanas a la libertad.

Así, damos con el post-estructuralismo y el pensamiento queer un paso más, aunque sea a partir de lo que en el anarquismo clásico del siglo XIX se pensó como lucha contra el principio de autoridad, las jerarquías y la dominación: porque, de hecho -decía Foucault en ¿Qué es la crítica?-, “la voluntad de no ser gobernado es siempre la voluntad de no ser gobernado así, de esta manera, por éstos, a este precio” (la cursiva es mía). No se trata de una simple formulación en abstracto, como lo es el libre arbitrio en sentido religioso o liberal. Aquí es donde el filósofo se asoma al borde lo que llama una especie de “anarquismo fundamental”, donde se encontrarían la práctica histórica de la revuelta, de la no-aceptación de un gobierno real, y la experiencia individual del rechazo de la gubernamentalidad. Será entonces la crítica, la ética, la resistencia, el arte de la “inservidumbre voluntaria, de la indocilidad reflexionada”, como escribió también Foucault en ese mismo texto que vengo citando. Lo que lxs anarquistas que nos precedieron intentaron y llevaron a la práctica: la libertad como experiencia vivida, no simplemente declamada.

Contra la idea de representación y de luchas subordinadas: espontaneísmo, localismo, inmediatez y heterogeneidad de las luchas libertarias, queers, feministas. Minorías actuantes hechas de afinidades abyectas, que hacen saltar por los aires las prácticas autoritarias y normalizantes que conducen nuestras vidas por cauces determinados. Estas prácticas, estas luchas, no van detrás del “enemigo principal”, sino del enemigo inmediato. Como decía Foucault, se trata de luchas anarquistas ya que el principal objetivo es atacar no tanto “esta o aquella” institución del poder, o grupo, o elite, o clase, sino más bien una técnica, una forma de poder que se aplica a la inmediata vida cotidiana, que categoriza al individuo, le asigna su propia individualidad, lo ata en su propia identidad[v]. Bakunin hablaba de una “pasión creativa”: lo que prepara ese estallido de las “bajas pasiones”, como definió alguna vez a la revolución. Malatesta hablaba también de un “poder creativo”, presente en las individualidades, y distinguía la libertad querida para nosotrxs y para lxs otrxs de una libertad absoluta, abstracta, metafísica, que se traduce fatalmente en opresión cuando baja a la tierra. Foucault se refiere continuamente en sus últimos textos y entrevistas a “prácticas de libertad”, que opone a la idea absoluta de “liberación”[vi]. Y todxs sabemos de lo que estamos hablando: son las prácticas activas que hay que tener ahora, no mañana, que no pueden esperar a que llegue el alba incierta de la revolución social.

Y aunque la libertad sea un lugar que quede lejos de casa, se trata de empezar a vivir hoy como queremos que se viva en ese mundo nuevo que crece a cada instante en nuestros corazones[7].


Algunas notas y más textos deseables.
[1] Ferrer, Christian: Cabezas de tormenta. Anarres, Bs.As., 2004.
[2] Como explica Judith Butler en su libro Cuerpos que importan, queer es un insulto en su idioma de origen (el inglés), usado para referirse a lo raro, lo patológico y anormal respecto de la norma, sobre todo en cuestiones de sexualidades, identidades y expresiones de género. Pero lo queer es también un sitio de resistencia: significa tomar un término y torcerlo, desviarlo y orientarlo a otros usos (y goces) políticos. Así entendido, queer es una forma de afiliación que no supone identidades idénticas. Ver Butler, Judith: Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Paidós, Bs.As., 2005. Págs. 313 y ss. En una de las notas de lxs traductores de la obra de Butler Lenguaje, poder e identidad, lo queer se define como referencia a cualquier sexualidad no heterocentrada y a la propia crítica del sistema heterocentrado. Cfr. Javier Sáez y Beatriz Preciado, traductores del texto de Butler, Judith: Lenguaje, poder e identidad. Síntesis, Madrid, 2004. pág. 75. Y aunque resulte claro que no hay una definición cerrada, tomo este concepto para poder asegurarnos, al menos por un rato, un piso estable donde podamos entendernos y discutirnos.
[3] Cuando desde posiciones anarco-queer se piensan otros tipos de parentescos organizados ya no desde los vínculos de sangre sino desde la afinidad, la amistad y la ayuda mutua, estamos ante un cruce deseable de itinerarios políticos.
[4] Loquero, “Presagio” en Siglos de masacre, (demo), 1993.
[5] Judith Butler analiza en “¿Qué es la crítica? Un ensayo sobre la virtud en Foucault” el texto de Foucault “Qué es la crítica”. http://caosmosis.acracia.net/?p=507
[6] Foucault, Michel: ¿Qué es la Ilustración? Las ediciones de La Piqueta, Madrid, 1996.
[7] Como bien decía Christian Ferrer a propósito de la praxis anarquista: “en cada vida se realizaba, mediante prácticas éticas específicas, la libertad prometida”. Ferrer, Christian: Cabezas de tormenta. Anarres, Bs.As., 2004.
[i] La cita textual de Foucault es la siguiente: “en realidad, la filosofía nunca me importó, pero ese no es un problema. Su pregunta es: ¿por qué me interesa tanto la política? Si pudiera responder de una forma muy sencilla, diría lo siguiente: ¿por qué no debería interesarme? Es decir, qué ceguera, qué sordera, qué densidad de ideología debería cargar para evitar el interés por lo que probablemente sea el tema más crucial de nuestra existencia, esto es, la sociedad en la que vivimos, las relaciones económicas dentro de las que funciona y el sistema de poder que define las maneras, lo permitido y lo prohibido de nuestra conducta”. En Noam Chomsky-Michel Foucault. Fons Elder: La naturaleza humana: justicia versus poder. Un debate. Buenos Aires, Katz, 2007.

[ii] Este eje histórico es insoslayable porque justamente ahí es donde vemos planteado con claridad uno de los grandes problemas del cruce entre anarquismo y feminismo. El anarquismo no puede no incluir hoy prácticas feministas –sin importar a qué sexo bio-político sea unx asignadx,- y, sin embargo, todavía se discute hoy en muchos lados si ciertas reivindicaciones históricas del feminismo deben incluirse o no entre las prioridades de lxs anarquistas. Por otra parte, ciertos espacios anarco-feministas se mantienen en posiciones que atrasan por lo menos tres décadas respecto de lo que pasa en actualidad. No podemos dejar de plantearnos este interrogante: si en sus inicios el temario feminista de las anarquistas era completamente novedoso, y sus prácticas indudablemente arriesgadas, ¿por qué le ha costado tanto al anarco-feminismo renovarse (teóricamente y en su práctica)? Un problema que reaparece, casi sin variaciones, cuando se trata de leer hoy la teoría queer o el post-estructuralismo desde el anarquismo de corte más tradicional. Se lo rechaza de plano, sin discusión, sin lectura, sin prueba.
[iii] Ya en los inicios de las largas décadas de influencia del anarquismo en la vida cultural y de lucha argentina encontramos diversos periódicos ácratas que recogían la llamada “cuestión de la mujer”, reivindicando el carácter justo y revolucionario del feminismo proletario (para distinguirlo del feminismo burgués, esencialmente sufragista), aunque no había homogeneidad acerca de la jerarquía a acordar a las vindicaciones específicas de las mujeres. A modo de ejemplo, La Questione Sociale, periódico fundado por Malatesta en 1883, publicó una serie de panfletos dedicados al tema, así como Germinal, que apareció en 1897, tenía una sección titulada “Feminismo”. La protesta, periódico central del anarquismo argentino a lo largo de todo su itinerario, dedica también espacio para la propaganda dirigida especialmente a la mujer y para que éstas se expresen en las luchas que les son propias. Si bien representó una tendencia minoritaria dentro del movimiento, hay que destacar la importancia de La voz de la mujer (1896-1897). Este periódico, reconociendo la especificidad de la opresión de las mujeres, las convocaba a movilizarse contra su doble subordinación: es decir, como mujeres y como trabajadoras. No obstante, en muchas de las miradas de los hombres anarquistas subsistía cierto paternalismo. Si bien para la Federación Obrera Argentina (central anarquista) no debía haber “cuestión feminista” sino “cuestión puramente humana, puramente social” (3º Congreso de la FOA, 1903), se reconoció la necesidad de la independencia económica de la mujer, para que, “a la par del hombre, luche por la independencia humana”. El histórico V Congreso de la FORA, de 1905, resolvió “hacer propaganda tendiente a organizar a la mujer”, mandando a una compañera de gira por el interior. Además de La Voz de la Mujer, entre los periódicos específicos del género femenino (escritos por y para mujeres) se destaca posteriormente Nuestra Tribuna (1922-1925), a cargo de la gran activista y difusora de “la Idea” Juana Rouco Buela. Diversos grupos de mujeres libertarias tienen actividad finalizando ese siglo y a principios del siglo XX, algunos de ellos impulsados por la Federación Obrera (Regional) Argentina. Sociedades de resistencia, centros femeninos para la ilustración y el esclarecimiento y comités de huelga se sucedieron a lo largo de las décadas de influencia del anarquismo en el movimiento obrero y en su rica vida socio-cultural. Si bien la participación femenina está condicionada por los prejuicios morales de la época, la constante represión del gobierno -que aqueja a toda la amplia gama de actividades anarquistas, más allá de su marca de género-, la carencia de recursos materiales, la intensidad de las luchas y demás factores, la falta de regularidad y el no muy alto grado de inserción logrado por estos colectivos entre las obreras (cuestión que es señalada por no pocas y pocos especialistas), no opaca su originalidad y su mérito. La constante propaganda sobre la específica condición de opresión entre las trabajadoras dentro y fuera de las fábricas o talleres, las distintas campañas de difusión en barriadas proletarias y en viviendas de alquiler sobre temas tan diversos como la contracepción, el cuidado de la salud y la educación obreras o nuevos ideales relacionales –el mentadísimo “amor libre”-, por mencionar algunos ejemplos, dan cuenta de una prédica oral y escrita incansable para el ejercicio de una vida en un todo opuesta a la alienación burguesa. En este marco histórico que trazo apresuradamente, de formación de un movimiento obrero autóctono con el aporte de la inmigración “conciente” proveniente de Europa y la paulatina incorporación de las mujeres a las filas del proletariado urbano, se destaca La Voz de la Mujer La aparición de este periódico y sus vicisitudes nos hablan de un fenómeno no exento de contradicciones: a partir del segundo número, las redactoras denuncian las actitudes de los camaradas hombres, “falsos anarquistas” los llaman, que pregonan la liberación de toda la humanidad, pero que en la práctica mantienen firme la tutela sobre “sus” mujeres. Si bien no hay unanimidad ni en la teoría ni en la práctica, es claro que la fuerte preocupación libertaria por pensar la estructura de la dominación y llevar a cabo formas de existencia contra esa dominación -aún con sus claroscuros y contradicciones-, abrió un espacio para un desarrollo específicamente anarquista del feminismo, tal como se expresa en este periódico y en otros posteriores. En una rápida enumeración de títulos, encontramos: la doble opresión de las mujeres (que las constituye como el sector más explotado de la sociedad); ataque al matrimonio, al poder masculino sobre las mujeres y la propuesta del amor libre como contrapartida a las instituciones de la burguesía y al poder de la Iglesia; cierto neomaltusianismo social –para eludir la miseria obrera y no reproducir más fuerza de trabajo para la clase dominante; la denuncia constante de la hipocresía burguesa (por ejemplo, el aborto que es practicado por la clase acomodada, por las monjas y curas); denuncia implacable de la explotación sexual como uno de los principales flagelos a combatir; un discurso complejo y radical sobre la sexualidad, la autonomía y el uso del propio cuerpo. Más problemática resulta, en cambio, la exaltación del rol de madre: aquella, abnegadísima, que cría hijos anarquistas. Queda pendiente para otro lugar el análisis detallado de este momento clave del anarquismo local.

[iv] Pensar, con Marie-Hélène Bourcier, si todavía es posible plantear un sujeto feminista “puro”, que emergería como contrapartida de la dominación localizada en los hombres (lo que se conoce vulgarmente como “patriarcado”). Esta autora nos recuerda que la visión monolítica del poder está ligada a una concepción unívoca y fija de la dominación, que jerarquiza las opresiones de modo tal que confisca e invisibiliza sujetos posibles y pasibles de opresiones cruzadas (y de resistencias múltipes). La estructura de dominación sin fisuras hace imposible la postulación de críticas y luchas políticas que existen, de hecho, en el marco de un complejo sistema o dispositivo (ver Bourcier, Marie-Hélène: “La fin de la domination (masculine): pouvoir des genres, féminismes et post-féminisme queer” en Revista Multitudes Nº 12, París, 2003, htpp:// www.multitudes.samizdat.net/article364.html.) La dominación nunca es sólida y global, sino múltiple en estas sociedades (consultar a Foucault: “Poder, derecho, verdad” en Genealogía del racismo, La Piqueta, Madrid, 1992).

[v] Explica Foucault cómo en el siglo XIX la lucha contra la explotación pasó a primer plano. Y cómo en nuestros días, las luchas contra las formas de sujeción, contra la sumisión de la subjetividad, se vuelven cada vez más importantes, aun cuando las luchas contra las formas de dominación y explotación no han desaparecido. La libertad es condición para el ejercicio del poder, no es su ausencia. Cfr. Michel Foucault: “Por qué estudiar el poder: la cuestión del sujeto”, en Dreyfus-Rabinow: Michel Foucault: más allá del estructuralismo y la hermenéutica ,Nueva Visión, Bs.As., 2001.

[vi] “Me parece que debemos distinguir las relaciones de poder como juegos estratégicos entre libertades –juegos que dan como resultado el hecho de que alguna gente trata de determinar la conducta de otros- y estados de dominación, que es lo que comúnmente llamamos poder. Y entre ambos, los juegos de poder y los estados de dominación, aparecen las tecnologías de gobierno (…). El análisis estas técnicas es necesario, porque a menudo es a través de éstas que se establecen y mantienen los estados de dominación. En mi análisis del poder, se distinguen tres niveles: las relaciones estratégicas, las técnicas de gobierno y los niveles de dominación”. Foucault, Michel: El yo minimalista y otras conversaciones. Pág. 166

jueves, 11 de diciembre de 2008

patti smith


¿Qué significa que te elijan?
¿Qué se siente cuando te eligen?
¿Qué clase de vida lleva alguien
que ha sido elegidx?

miércoles, 3 de diciembre de 2008

un poema de Leonor Silvestri



Bakunin

me corto el pelo al rape
para que los ojos no me jalen
por la espalda
siento tras de mi
su jadeo en la nuca
como dardos
y corro sin más datos para recuperar
la fe en la fe en la gente
el don de creer
ni buenos ni malas
una posibilidad:
el basurero que comparte mandarinas con el cartonero
nuevos oficios de esta nueva ciudad
no me alcanza
ni el color ni la hechura
ni los jugos ni sus gestos
de dulzura,
clase: una abstracción tras la cual ya no cabe sujetarse
nada tiene que ver con la capacidad
ético-amatoria, la bondad.

martes, 25 de noviembre de 2008

Más policía no salva a la sociedad sino más Arte



Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano TOMADA....

Los alumnos de la misma reunidos en asamblea decidimos realizar la toma de la escuela de arte ante el incumplimiento de acuerdos por parte del gobierno de la ciudad.Pedimos una resolución concreta para la continuidad del título docente con nuestras garantías:-

-Aprobación del profesorado para inicial, primaria y media y del profesorado superior-
-Apertura a la inscripción 2009 en nuestra sede-
-No a la perdida de horas de taller-
-Traslado de la planta funcional docente y no docente-
-Mantener la identidad como escuela histórica

Por todo ello hemos tomado la escuela con asamblea y actividad permanente. ¡No al cierre de la Manuel Belgrano!

(El viejo Bayer les dedicó un párrafo en su contratapa de los sábados: "Más policía no salva a la sociedad sino más Arte", dijo. Más allá de las críticas que puedan hacerse a Bayer, va la noticia y la frase para el progresismo bienpensante que, como escribió la Silvestri por ahí, te llama a la policia cuando subis el volumen de la musica de la fiesta, tiene mucama y le parece correcto tenerla, que segrega a quien piensa y actua distinto.Y que cree que noticias como ésta (mínima, entre tantas otras mínimas cosas que ocurren todos los días en este estado de cosas al que nos acostumbramos) , no deberían circular en listas específicas...)

viernes, 21 de noviembre de 2008

preguntale a Alice...


No paro de escuchar Twelve. Reina Patti. Reina luddita.

Y esta canción de Jefferson Airplane en la versión de Patti Smith me mata...

White Rabbit - Jefferson Airplane

One pill makes you larger
And one pill makes you small
And the ones that mother gives you
Don't do anything at all
Go ask Alice
When she's ten feet tall

And if you go chasing rabbits
And you know you're going to fall
Tell 'em a hookah smoking caterpillar
Has given you the call
Recall Alice
When she was just small

When men on the chessboard
Get up and tell you where to go
And you've just had some kind of mushroom
And your mind is moving slow
Go ask Alice
I think she'll know

When logic and proportion
Have fallen sloppy dead
And the White Knight is talking backwards
And the Red Queen's "off with her head!"
Remember what the dormouse said;
"FEED YOUR HEAD
FEED your head"

domingo, 16 de noviembre de 2008

Látigo en mano...


Látigo en mano, Emma Goldman feminista y crítica del feminismo
Por Proyectil Fetal
http://www.proyectilfetal.blogspot.com/
proyectilfetal@gmail.com


La pequeñez separa, el aliento une, seamos amplias y grandes.
Emma Goldman


La vieja y querida Emma Goldman, a lo largo de su extensa y prolífica carrera dentro del movimiento anarquista del siglo XX, ha producido gran cantidad de textos políticos a los cuales lxs activistas vuelven con mucha menor asiduidad con la que visitan a otros pensadores ácratas. Usualmente estos textos de Goldman son criticados por el feminismo de izquierda por ser justamente lo que son: texto de arenga anarquista en la barricada misma. Proyectil Fetal toma el pensamiento de Emma Goldman, no acriticamente cual gospel libertario, sino para hacerlo vivir en su discusión hoy, y para rescatar la capacidad especial de Emma de meter el dedo allí en la llaga misma del feminismo mainstream de su época y, al mismo tiempo, de oponerse a las prácticas de sus propios compañeros de militancia del movimiento anarquista látigo en mano.
En los textos de Goldman siempre se encuentra una preocupación por la pasión, la alegría y el compartir los cuerpos eróticamente, conceptos claves de la realización de las personas sin los cuales la lucha y la revolución social no pueden realizarse. Aun hoy estas nociones- que en si misma y para su época son de una innovación y radicalidad sin precedentes- superan ampliamente las conceptualizaciones habituales sobre el amor libre anarquista que no llegan a traspasar el límite de formar pareja pero sin contrato legal.
Ahora bien, las nociones más brillantes del pensamiento y acción de Goldman se ven opacadas en una maraña de ideas a veces un poco baladí sobre el rol de la mujer. Es menester encontrar incluso en esos párrafos saturados de romanticismo las figuras de pensamiento que anticiparon conceptos que el feminismo de la segunda ola hizo propios (como la doble jornada, que explicaremos más adelante) o su crítica profunda y audaz al primer feminismo (sufragista) que devendrá feminismo de la igualdad, para devolverle a Goldman su interés por el pensamiento de emancipación de las mujeres. Incluso más, muchas veces Emma Goldman es incorrectamente interpretada por el propio movimiento anarquista[1] cuando toma su crítica cabal al feminismo más popular de su época, anteriormente mencionado, como una crítica a todo el movimiento de emancipación de la mujer al cual tildan de burgués.
Una de las afirmaciones más lúcidas que se puede leer en los textos de Goldman es justamente que no hay un solo feminismo, sino muchos, y no todos tienen el valor y el coraje para cambiar profundamente las estructuras de poder y dominación que habitan en los corazones, incluso de las mujeres. Por ejemplo, en el texto titulado La tragedia de la emancipación de la mujer de 1911 -cf. http://argentina.indymedia.org/news/2008/11/637529.php- ella afirma y visibiliza un eje fundamental del pensamiento anarco queer, a saber: que “El derecho al voto o a la igualdad de derechos civiles pueden ser buenos reclamos pero la verdadera emancipación no empieza ni en las cortes ni en las urnas. Comienza en el alma de la mujer[2].” O por ejemplo, “Ahora la mujer se enfrenta a la necesidad de emanciparse de la emancipación, si realmente quiere ser libre. ¿Qué ha logrado con su emancipación? Sufragio universal en algunas regiones. ¿Purificó eso nuestra vida política, como predijeron muchos bien intencionados defensores? Ciertamente no.” Es usual que frases como estas sean entendidas en desmedro de todos los feminismos a los que se clasifica en bloque como “burgueses” o “reformistas”, y hasta peligrosos para la finalidad de la emancipación de toda la humanidad. Por el contrario, sostenemos que afirmaciones como esta y otras ([la emancipación] “Tendrá que deshacerse de la absurda noción del dualismo de los sexos o del que el varón y la mujer son mundos antagónicos.”) predicen la lucha que hoy encara cierto activismo anarcoqueer contra el dualismo de los géneros y el separatismo de los sexos.
Asimismo, otro de los grandes momentos de este texto[3] advierte sobre dos cuestiones fundamentales: una de pura cepa anarquista- la abolición de toda forma de trabajo asalariada-, y la otra, del feminismo más contemporáneo- la doble jornada laboral, que puede ser entendida como las tareas domésticas (obviamente no remuneradas e invisibilizadas) que las mujeres realizamos en nuestros hogares tras retornar a la “paz” después de un largo y agotador día de trabajo a la par del varón, tareas que, como si fuera poco, se suponen como naturales y propias de las mujeres, y que solo son superadas, en el caso de las que pueden pagarlo, mediante la explotación de otra mujer (empleada doméstica, también conocida como mucama, sirvienta, o simplemente como “la chica”) que “ayuda” en el hogar para que la mujer emancipada económicamente pueda realizarse en su vida profesional, y cuya culpa algunas “feministas” de hoy lavan sacando breves columnas editoriales que critican la ley de trabajo doméstico para estas empleadas en el territorio argentino. La bella indignación anarquista de Emma Goldman no solamente plantea la doble jornada laboral como consecuencia inevitable -en el actual ordenamiento económico- político y en otros que conservan el Estado como forma de transición- de la emancipación sufragista de la mujer sino también desenmascara el doble discurso y la hipocresía de buena parte de los feminismos que derivan de sus hermanas sufragistas, que basan su realización en la explotación de otra mujer, como dijimos antes[4].
El feminismo de Goldman, lo haya o no llamado así para diferenciarse de aquellas a las cuales estaba criticando, inaugura un espacio que hoy lamentablemente no es a menudo ocupado por mujeres que se autodenominen anarquistas, sino por otras que revisan a fondo los presupuesto básicos (y cómodos, a esta altura que la cuestión de la mujer forma parte de las políticas y las agendas de Estado) del feminismo políticamente correcto y/o institucionalizado, que redunda en pacata reducción de toda violencia de género a un mal intrínseco e inmanente a todo otro sexo que no sea aquel biopoliticamente denominado “mujer” en la sala de la corporación médico-jurídica, en especial, los varones y en una fuerte represión sexual que no ha hecho nada por el libre ejercicio de la sexualidad de las mujeres y el uso creativo de sus placeres [5].
¿Qué pasó en el seno mismo del anarquismo más difundido cuando seguimos repitiendo conceptos como que la abolición de todas las inequidades de género será obtenida únicamente tras la revolución social y que hoy por hoy la lucha por la emancipación radical y total de las mujeres y de toda expresión de género subalterna no tiene sentido puesto que “somos todxs iguales para la anarquía”? Esta unidad se torna falsa y peligrosamente cercana a la cuestión principal y secundaria que afirma el marxismo, porque no se unen las individualidades realmente en el aliento por el cual abogaba Goldman sino que muestra la negativa de muchos a deshacerse de sus privilegios de género/sexo para lograr devenir realmente libres e iguales.
Cerremos simplemente con otras destacadas palabras de Goldman que también son aplicables a nuestro anarquismo local no para considerarlo torpemente misógino como hace el feminismo de la izquierda partidaria para captar adeptas a su secta y el progresista para justificar su reformismo, sino para hacerlo crecer y dar el famoso paso adelante que se propone en esta misma frase: “Ciertamente, el movimiento por los derechos de la mujer ha roto muchas cadenas pero también ha forjado nuevas… Necesitamos deshacernos de nuestras viejas tradiciones y hábitos. El movimiento de la mujer, solo ha dado el primer paso. Esperemos que junte coraje para dar el próximo…La mujer debe aprender esa lección, y ser conciente de que su libertad llegará tan lejos como llegue su capacidad para lograrla. De allí que es más importante que ella comience con su regeneración interior para liberarse del peso de los prejuicios, las tradiciones y las costumbres.”
Si, Emma, esperamos, y hacemos al mismo tiempo.

[1] También es usual ver esta interpretación, en nuestra opinión, incorrecta en los trabajos que la academia produce en torno a la temática anarquista de género que soslaya que el anarquismo, afortunadamente, carece de doctrina o libro canónico unificado y, por ende, no es anti feminista o contra feminista per se, como algunas teóricas quieren, convenientemente para si mismas, hacer ver, tan solo basándose en alguna opinión poco feliz de alguno de los muchísimos pensadores anarquistas que reflexionaron en torno a “la cuestión de la mujer” expresaron.
[2] Esta crítica a los derechos civiles bien puede ser aplicada a las luchas actuales de la mayoría activistas GLTB a nivel internacional y local que buscan el derecho a poder ser una familia pequeño-burguesa normal con todas las de la ley.
[3] “Y todas aquellas que alcancen la deseada igualdad generalmente lo hacen a expensas de su bienestar físico y psíquico. Y para la gran masa de mujeres trabajadoras, ¿cuánta independencia se gana si la estrechez y falta de libertad del hogar es reemplazada por la estrechez y falta de libertad de la fábrica, las tiendas o la oficina? Mas aún después de un duro día de trabajo, está la carga de ocuparse de un “hogar dulce hogar”- frío, atemorizador, desordenado, poco acogedor. ¡Gloriosa independencia! No es sorprendente los cientos de jóvenes dispuestas a aceptar la primera oferta de matrimonio hartas y cansadas de su “independencia” detrás de un mostrador, una máquina de coser o de escribir.”
[4] “Cada movimiento que tiene por objetivo la destrucción de las instituciones existentes y su reemplazo con algo más avanzado, más perfecto, tiene sus seguidorxs que en teoría sostienen las ideas más radicales, pero quienes, sin embargo, en sus prácticas diarias, son como el filisteo promedio fingiendo respetabilidad y pidiendo a gritos que sus enemigos lxs consideren con respeto. Hay socialistas y anarquistas incluso que abogan a favor de la idea de que la propiedad privada es robo, y sin embargo se indignarían si alguien les debe el valor de una docena alfileres.”

[5] “El gran movimiento de verdadera emancipación no se ha encontrado con una gran raza de mujeres que puedan mirar la libertad a la cara. Su visión estrecha y puritana ha desterrado de su vida emocional al varón como personaje molesto y dudoso.”

viernes, 14 de noviembre de 2008

el otro lado




(Y cosas sobre el oficio de ser periodista precarizadx acá: http://leomiau76.blogspot.com/)

Fabián Polosecki, el periodista peor copiado
por Pablo Sirvén

Fabián Polosecki, el recordado profesional que todos quisieron y no pudieron ser

Hubo algo tan devastador como el tren que, por decisión propia, le pasó por arriba de su vida, el 3 de diciembre de 1996: todos los que luego, de una u otra manera, se abocaron, con discutible aplicación, a copiar sólo la carcasa de su mejor artefacto televisivo -"El otro lado", ATC, 1993/94-, al tiempo que traicionaban y trituraban profundamente sus contenidos y maneras hasta convertirse en perfectas antítesis de su romántico ideario.Para Fabián Polosecki, a quien sólo le obsesionaba "mostrar lo extraordinario de la cotidianidad", la intención, claro, pasaba por "otro lado". Su foco, apenas (o, mejor dicho, nada menos), estaba puesto en el cuerpo y en el entorno del otro, casi sin intervenir en él. Pretendía entender las cosas tal cual se presentaban, sin impostar un énfasis propio a la búsqueda de sacar la mejor tajada. Procuraba no distorsionar las cargas internas de temas, personajes y situaciones. Zancadillas y canchereadas no formaban parte de su código.Los que vinieron después, por el contrario, sólo se entusiasmaron epidérmicamente con algunas de sus formas de narrar y con el quiebre del lugar impersonal de periodista, en teoría aséptico, que hasta la llegada de "Polo" más o menos tenía lugar. Con un cigarrillo humeando entre los dedos o en la boca, antes que Jorge Lanata; serio, flaco, con campera oscura, manos en los bolsillos deambulaba por la ciudad nocturna antes que Gastón Pauls, interiorizándose de mundos y submundos invisibles antes que Juan Castro; tocando casi sin querer crispaciones que luego industrializarían para la TV los "Puntodoc", los Graña y todos los demás que heredaron,voluntaria o involuntariamente, partículas ínfimas de su irrepetible estilo."Como entrevistador -explicaba su método Polosecki once años atrás en el Festival Latinoamericano de Video, que tuvo lugar en Rosario-, soy una especie de monosilábico balbuceante que a veces ni siquiera termina de hacer una pregunta, que simplemente trata de mantener una suerte de canal de comunicación para que sea el otro el que hable."En la misma época en que comenzaban a despuntar las delatoras cámaras ocultas, que inauguró el cuestionable espionaje periodístico, y reinaba la "bloopermanía", que producía situaciones risueñas a partir de engaños burlones a víctimas desprevenidas e indefensas, el hallazgo de Polosecki fue no tentarse con esos excesos tan a la mano y, en cambio, defender a ultranza la naturalidad para detenerse en un paisaje, sin interferirlo ni trastocarlo. Creía equivocadamente que por eso hacía "una suerte de antiperiodismo" porque no lograba ni quería engancharse con la actualidad y sus especialistas que todo lo explican. "Cuando alguien formula sus opiniones para convencer es mortal", decía este periodista que creía encontrar más miga en los silencios y en los detalles mínimos hasta que la "verdad", en el momento menos pensado, se abriera paso, sin necesidad de preguntas altisonantes, siempre yendo tranquilo, de los bordes hacia el centro de cada cuestión.En la imposible confluencia entre "Radiolandia 2000" y "Fierro" -las dos redacciones bien antagónicas que más frecuentó, una dedicada a chimentos de la farándula; la otra, a comics de vanguardia- se gestó su personaje televisivo, el mismo que aporreaba con dos dedos a una Olivetti; el mismo que entrevistaba indistintamente a ladrones, payasos, agentes de bolsa, recolectores de basura, empresarios, prostitutas, estibadores del puerto o buscadores de oro sin excitarse, sin provocarlos y sin juzgarlos.Al principio de cada emisión de "El otro lado" se lo escuchaba decir en off: "Un día, no sé cómo, todos los jefes de redacción se dieron cuenta al mismo tiempo de que podían arreglarse sin mí. Ahora escribo historietas absurdas sobre historias verdaderas. No me va mucho mejor, pero se conoce gente".Hasta anoche, y desde el martes último, el Núcleo Audiovisual Buenos Aires organizó en la sala Enrique Muiño del Centro Cultural General San Martín una retrospectiva de cinco programas de Polosecki, seguidos de disertaciones de comunicólogos y de integrantes de aquellas producciones.Un público más que entusiasta y juvenil desbordó cada día las mencionadas instalaciones, algo parecido a lo que sucedió en 2001, en ocasión de un ciclo similar del Museo de Arte Moderno.Quizá cansados de tanto amarillismo cool y de las ediciones crispadas de los apocalípticos periodísticos actuales, las nuevas generaciones, que tenían poca edad o directamente no lo conocieron cuando estaba en el aire, ahora se fascinan con este cronista apacible de oficios varios, que nos reconcilia con el perdido encanto de lo llano, tan ajeno a la dictadura del apuro estridente y manipulador.Para todos ellos, y también para quienes lo extrañan, hay otra buena noticia: los periodistas Ignacio Portela y Hugo Montero tienen listo un libro de próxima edición sobre el creador de "El otro lado" y "El visitante" (ATC, 1995) que se llamará "Polo: el buscador" y que la revista cultural "Sudestada", de la que forman parte, anticipa con sustanciosos fragmentos en el número que está en la calle."La gran contribución de Polo al periodismo -escribió en «Un ojo avizor» el autor Pablo De Santis, que fue su amigo y colaborador- fue su programa, y sin embargo no pudo evitar cierto rencor con la televisión, como si creyera, por superstición, que hubo algo maligno en la exposición que mantuvo durante esos tres años. Se empezó a vincular en exceso con los entrevistados; se dejó atrapar por las voces ajenas. Sospechaba que la verdad de su vida estaba en otra parte.